Venezuela

Organizaciones se unen para ayudar a migrantes venezolanos en Colombia

Venezolana denuncia que no pudo cruzar la frontera desde Colombia porque llevaba comida

Una venezolana que cruzó la frontera colombiana para conseguir algo de comida denunció el 11 de marzo de 2019 que las autoridades venezolanas no la dejaron entrar de vuelta.
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Una venezolana que cruzó la frontera colombiana para conseguir algo de comida denunció el 11 de marzo de 2019 que las autoridades venezolanas no la dejaron entrar de vuelta.

Venezuela, un país anteriormente conocido por su riqueza, está marcado por una grave crisis humanitaria que ha dejado a muchos padeciendo hambre. Es por estas dificultades, las organizaciones Food For The Poor y Minuto de Dios han acudido a la zona fronteriza para brindar ayuda a los migrantes.

“Venezuela no es un país al que teníamos que enviar ayuda humanitaria anteriormente, es un país de extrema riqueza natural y, sin embargo, su gente está hambrienta,” dijo Ángel Aloma, director ejecutivo de Food For The Poor, una organización cristiana sin fines de lucro fundada en 1982.

Aunque su misión es proveer ayuda a personas de Latinoamérica y el Caribe, la organización está basada en Coconut Creek, Florida.

El director ejecutivo de esta organización dijo que en vista a la grave crisis que está enfrentando la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia con la llegada de millones de venezolanos, Food For The Poor ha decidido extender sus servicios a esa región.

Aloma dijo que la ayuda la distribuyen en Colombia para asegurarse que sea recibida por los más necesitados.

“En Venezuela el gobierno lo controla todo y 1.4 millones de venezolanos están en Colombia. Nosotros preferimos ayudar en un lugar donde el gobierno no quitará la comida y se la dará a quien les da la gana, sino que, más bien, ayudar con colaboradores que sabemos que hacen el bien para los pobres”, dijo Aloma.

En Venezuela una persona necesita 65 salarios mínimos mensuales para alimentarse, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros. Además, el país tan solo cuenta con un tercio de los alimentos requeridos por su población, según investigaciones de la ONG Ciudadanía en Acción.

Frente a esta grave situación, miles de venezolanos cruzan la frontera todos los día en busca de mejores oportunidades. Unos 30,000 se trasladan a la ciudad fronteriza de Cúcuta, en Colombia, cada día. Más de 1,260,000 se encuentran en territorio colombiano, según Migración Colombia. Aunque algunos se mudan a distintos países, sin importar su destino final, todos tienen hambre y buscan una escapatoria de la crisis que ha permeado al país.

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Venezuelans, who have migrated to Colombia due to the economic crisis, are crossing the border at a staggering pace. Some cross the Simon Bolivar bridge to purchase goods and cross back to Venezuela, but others choose to remain. Photo/Food For The Poor Hilda M. Perez Hilda M. Perez

Desde el 2014, Food For The Poor está sirviendo en Colombia, trabajando junto a la Orden de Malta, una de las órdenes religiosas más antiguas de la Iglesia Católica, la cual envía MannaPack —cazuelas de arroz con vegetales secos, soya y vitaminas— desde Cartagena hasta Cúcuta.

Hasta el momento, Food For The Poor ha enviado tres contenedores repletos de estas comidas, que son empacadas por voluntarios en Estados Unidos y, una vez llegan a Cúcuta, son distribuidas entre 11 centros de alimentación, ayudando a unas 8,000 familias.

Brindar ayuda a los migrantes venezolanos no es una tarea fácil para Colombia. Justo cuando intenta implementar los programas prometidos en el acuerdo de paz de las FARC y procura superar una situación económica incierta —la proyección del déficit en cuenta corriente del país se incrementó a 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en febrero 2019— Colombia se está dando cuenta de que los recursos pueden ser más escasos de lo previsto.

“Colombia es un país que comienza la inmigración —nunca la había recibido. No está acostumbrada a ella porque [Colombia] ha emigrado alrededor del mundo”, dijo José David Caña Pérez, líder de un refugio de migrantes en Cúcuta, a Foreign Policy.

Pese a la fragilidad económica que enfrenta, Colombia le ha dado la bienvenida a los refugiados venezolanos, aunque muchas de las ciudades fronterizas no estén preparadas para manejar la crisis migratoria.

Sin embargo, el problema de nutrición no es el único que plaga a los refugiados venezolano. Comenzar de cero en un nuevo país requiere soluciones a largo plazo en cuanto a vivienda, empleo, educación y asesoramiento.

Es por ello que Food For The Poor se unió a Minuto de Dios, una organización dedicada a proveer entrenamiento laboral, asesoramiento y viviendas a los pobres.

La organización sin fines de lucro colombiana fue fundada por el sacerdote Rafael García Herreros en 1955 y su nombre se remonta a un programa radial en donde el fundador reflexionaba sobre un tema religioso durante un minuto.

Minuto de Dios organiza anualmente el famoso “Banquete del Millón” desde 1961, en donde colombianos —desde el presidente hasta las amas de casa— se congregan “para compartir una taza de consomé y un pedazo de pan en un acto simbólico de solidaridad con los pobres”, recaudando fondos para construir viviendas para familias con escasos recursos.

Además, la organización se ha encargado de construir escuelas alrededor de Colombia, así como a la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO), la cual educa a más de 100,000 alumnos.

También ha contribuido en el sector de la salud, operando a la Fundación Eudes, que brinda tratamientos a los pacientes con VIH y controlando una corporación de salud, Corporación de Salud Minuto de Dios.

Con esta asociación, Food For The Poor y Minuto de Dios van a construir 60 viviendas para los más necesitados en la frontera, especialmente porque aproximadamente un cuarto de los migrantes venezolanos está sin hogar.

Las viviendas contarán con agua potable, baños equipados y electricidad, dijo Aloma.

Aloma dijo que uno de los motivos detrás de la decisión de trabajar junto a Minuto de Dios es el trabajo psicológico y espiritual que esta organización proporciona.

“En esos momentos de extrema pobreza cuando la persona se encuentra viviendo en la calle con los niños y sin comida, sin vivienda y sin nada, pues tambien les hace falta ayuda psicológica, espiritual y emocional y Minuto de Dios ofrece esto a las personas que ayuda”, dijo Aloma.

Los servicios que ambas organizaciones brindan no se limitan a los migrantes venezolanos, sino también a otras personas en situación de pobreza que habitan la zona fronteriza, incluyendo a víctimas de la guerrilla.

Para apoyar la misión de Food For The Poor y Minuto de Dios, se puede donar ingresando a www.foodforthepoor.org/crisis

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