Miles de millones en préstamos chinos se desvanecieron bajo la corrupción de Venezuela
China otorgó más de $68,000 millones en préstamos a Venezuela en operaciones que debieron mejorar la infraestructura y promover el desarrollo, pero hoy no hay rastros de que ese dinero brindara frutos en el país sudamericano, más allá de alimentar la corrupción y erosionar la institucionalidad democrática, develó un informe de la unidad local de Transparencia Internacional.
Los más de 470 acuerdos de cooperación fueron ejecutados bajo estricto secreto, sin que los planes o los programas fueran supervisados por la Asamblea Nacional, o el público en general.
La falta de fiscalización otorgó al régimen de Hugo Chávez, y posteriormente de Nicolás Maduro, total discrecionalidad en los desembolsos, y aun cuando Venezuela hoy mantiene una voluminosa deuda con China, es virtualmente imposible decir hoy en día como fue utilizado el dinero.
Los acuerdos firmados entre los dos países contemplaban planes para el desarrollo de proyectos conjuntos en más de 25 sectores, incluyendo el de petróleo, las telecomunicaciones, la minería y la defensa.
Pero muchas de las empresas binacionales que fueron creadas para desarrollar estos proyectos ya no existen y las que quedaron hoy operan a un mínimo de actividad, explicó Mercedes De Freitas, directora Ejecutiva de Transparencia Venezuela.
Las compañías que se fueron lo hicieron por el incumplimiento de las condiciones por parte del régimen de Venezuela, señala el informe.
Aún cuando Venezuela actualmente no tiene obras concretas que mostrar como consecuencia del dinero que obtuvo, el país petrolero aún mantiene una elevada deuda con Pekín.
Datos extraoficiales muestran que tan solo como producto de dos de los acuerdos suscriptos, el país aún tenía con China una deuda de $16,721 millones, cuyo servicio representaba en el 2020 un 57 por ciento del presupuesto nacional, dijo Transparencia Venezuela.
Una de las inversiones más costosas se trató de la petrolera conjunta Sinovensa, la cual recibió más de $7,000 millones desde que fue creada en el 2008, sin que en ningún momento llegara a alcanzar sus metas de producción.
Venezuela gastó otros $19,600 millones en 15 grandes proyectos que tenían como propósito mejorar las condiciones del servicio de agua, el suministro eléctrico y el transporte público, además de beneficiar al sector de hidrocarburos, pero las obras quedaron inconclusas y el dinero se perdió, resaltó el informe.
El financiamiento chino se produjo en el marco de un programa implementado por Pekín para expandir su presencia en el terreno internacional, invirtiendo en ocasiones en industrias claves que pudieran garantizarle el suministro de las materias primas que necesitaría para seguir sosteniendo su ritmo de crecimiento.
El país asiático invirtió alrededor de $350,000 millones en 140 países con ese fin entre el año 2000 y el 2014, y entre éstos Venezuela estuviera entre los que recibieron el mayor volumen de financiamiento.
“El presidente Chávez vio en China a un aliado muy valioso como fuente de recursos, socio comercial en el sector energético, proveedor de servicios e insumos y un par ideológico en asuntos geopolíticos. Las autoridades de China, por su parte, procuraban, además de la seguridad energética, la proyección de sus empresas internacionalmente y la puesta en práctica de su proyecto de exportación de capitales”, resaltó el informe.
China, sin embargo, introdujo una serie de condiciones para otorgar el dinero que ató a Venezuela a sus intereses políticos y económicos.
Para empezar, exigió al gobierno de Caracas que solo reconociera a una sola China, cosa que Chávez cumplió en el año 2,000 y luego cimentó en el 2007, cuando suspendió todas las licencias que tenía Taiwán en Venezuela.
Por otro lado, Pekín exigió que los proyectos que estaba financiando solo utilizará mano de obra china, y que los proyectos fuesen ejecutados por sus compañías utilizando su tecnología y productos, lo que le daba ventajas a sus entes económicos por encima de la oferta de empresas venezolanas.
Los préstamos, por otro lado, debían ser pagados con envíos de petróleo, en lo que buscaba garantizar un suministro estable de crudo venezolano a la hambrienta economía China.
Y finalmente, China exigía total confidencialidad en los detalles de los acuerdos y contratos, lo que prohibía la supervisión o fiscalización de la Asamblea Nacional, en franca violación de las leyes venezolanas.
Fue precisamente esa condición, que le abrió la puerta a que funcionarios del régimen pudieran administrar los recursos que entraban con total discrecionalidad, lo que creó las condiciones para que el dinero se desvaneciera en proyectos abandonados y preguntas recurrentes sobre en qué fue lo que se utilizó el dinero.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2020, 6:02 p. m. with the headline "Miles de millones en préstamos chinos se desvanecieron bajo la corrupción de Venezuela."