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El odio de los terroristas islámicos hacia los gays

Un grupo de personas se congregó en el histórico The Stonewall Inn, en Nueva York, para poner velas y flores a las víctimas de la masacre del club The Pulse en Orlando, Florida.
Un grupo de personas se congregó en el histórico The Stonewall Inn, en Nueva York, para poner velas y flores a las víctimas de la masacre del club The Pulse en Orlando, Florida. Getty Images

El juramento de lealtad de Omar Marteen al Estado Islámico a los 20 minutos de comenzar el domingo en la madrugada una matanza en el club nocturno The Pulse en Orlando llamó la atención de un público horrorizado de lo que había estado ausente por mucho tiempo en los ataques en Occidente inspirados en el islamismo: el odio visceral del Islam por los homosexuales.

Los hombres gay han sido un blanco repetido en Siria e Irak –el Estado Islámico comenzó hace 18 meses una campaña en los medios sociales en la que mostraba a homosexuales vendados que eran arrojados desde edificios– y la violencia del grupo contra los homosexuales fue el tema de la reunión del verano pasado del Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero la selección como objetivo de los gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros por los yihadistas había sido rara en todas partes –una omisión algo sorprendente para los expertos en violencia extrema, quienes destacaron que los gays y las lesbianas son más a menudo el objetivo de un ataque violento que cualquier otro grupo minoritario en EEUU.

“Lo notable es que los individuos LGBT (lesbianas, bisexuales, gays y transgéneros, por sus siglas en inglés) son odiados tanto por los supremacistas blancos, como por los islamistas radicales”, dijo Mark Potok, un experto en terrorismo nacional e internacional en el Centro Sureño de la Ley Contra la Pobreza, en Montgomery, Alabama.

“Estas son personas que se odian visceralmente las unas a las otras, pero en lo que pueden estar de acuerdo es en que los gays deben morir”.

La incertidumbre sobre el supuesto motivo de Mateen para el ataque –su padre dijo a NBC News que fue el odio a los homosexuales, no el fundamentalismo islámico, lo que impulsó a su hijo– dejó a los analistas confusos sobre a través de qué perspectiva deben verse las muertes de 50 personas y las heridas de otras 53.

¿Fue esta otra horrible visita del Islam radical otro San Bernardino, París o Fort Hood?

¿Fue un crimen de odio dirigido a la comunidad LGBT, la más reciente permutación del asesinato de Matthew Shepard, el joven de Wyoming golpeado y dejado que se congelara hasta la muerte hace 19 años?

¿O fue otra señal de que las leyes sobre las armas del país necesitan enmendarse, otro Newtown, Connecticut; Charleston, Carolina del Sur; o Aurora, Colorado?

El presidente Barack Obama se dirigió a todos estos tres aspectos en su mensaje de condolencia del domingo por la tarde por las muertes. Obama calificó la masacre de un acto de terror, a continuación expresó su pesar por “todos nuestros amigos, nuestros conciudadanos, que son lesbianas, gays, bisexuales o transgénero”. Finalmente, pasó a las armas, al destacar que el hombre armado de Orlando aparentemente tenía una pistola y un fusil de asalto.

Lo notable es que los individuos LGBT (lesbianas, bisexuales, gays y transgéneros, por sus siglas en inglés) son odiados tanto por los supremacistas blancos, como por los islamistas radicales

Mark Potok

experto en terrorismo nacional e internacional en el Centro Sureño de la Ley Contra la Pobreza

“La masacre es por lo tanto un recordatorio más de cuán fácil es para alguien poner sus manos en un arma que le permite disparar a personas en una escuela, una casa, un templo, un cine o un club nocturno”, manifestó Obama.

El Estado Islámico reclamó el ataque, aunque no había pruebas de que el grupo militante tuviera relaciones operacionales con el hombre armado. El reclamo sólo citó a una fuente para su información y destacó que el asalto tomó “como objetivo a un club nocturno de homosexuales”.

En las horas que siguieron a la tragedia, los expertos dijeron que sólo había sido cuestión de tiempo antes de que ocurriera un ataque yihadista cuyo objetivo fueran los homosexuales. El club era lo que se llama un blanco fácil, que probablemente no tuviera las medidas de seguridad que podría encontrar un terrorista en, digamos, DisneyWorld, a 16 millas de distancia.

“No me sorprendió la elección, porque ISIS ha perseguido a los hombres gays en los territorios que controla”, dijo Shannon Green, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington. “Así que, aunque no conozco las motivaciones de este hombre armado, es probable que hubiera un elemento de odio hacia los gays en particular, y que eso formara parte de la razón por la que eligió esa localidad”.

Omid Safi, director del Centro de Estudios Islámicos en la Universidad de Duke, y nativo de Jacksonville, Florida, se encuentra entre los que creen que el odio a los gays fue probablemente el motivo dominante para Mateen.

“Como alguien que ha vivido en el sur, musulmán y también aliado de la comunidad gay y lesbiana, este ataque nos recuerda que vivimos en una parte del país que sataniza de forma casi permanente a esta comunidad”, dijo Safi.

Safi apuntó a numerosas acciones oficiales, desde esfuerzos para impedir los matrimonios gay incluso después que la Corte Suprema los declaró legales, hasta la reciente legislación de Carolina del Norte que requiere que los transgéneros usen el baño de su sexo de nacimiento.

“Ya sea Florida o Georgia, Mississippi o Carolina del Norte, hemos sido testigos de todo, desde la ridícula ley de los baños hasta intentos en todo momento para bloquear las uniones del mismo sexo”, agregó.

En los últimos tres años, legislaturas estatales principalmente controladas por los republicanos han considerado 254 medidas para limitar los derechos de los gays y transgéneros, con 20 de ellas que se convirtieron en ley, según la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. Eso a pesar de las encuestas, incluyendo una de ABC News-Washington Post de abril del 2015, que estimó que tres quintas partes de los estadounidenses creen que debe permitirse que se casen las personas del mismo sexo.

Potok dijo que el ataque de Orlando recordó un crimen de odio en un club nocturno en Seattle durante las celebraciones de la Víspera de Año Nuevo en los primeros momentos del 2014. Musab Masmari, un californiano de ascendencia libia, fue encontrado posteriormente culpable de incendio provocado y sentenciado a 10 años en prisión. Asistentes al Neighbours Nightclub fueron capaces de extinguir el incendio que Masmari comenzó antes de que causara daños graves a alguien.

De una forma más amplia, Potok dice que los datos del FBI durante 15 años sugieren que los gays han enfrentado mucha más violencia que otros grupos perseguidos.

“Encontramos que las personas LGBT tivieron dos veces más posibilidades de ser atacadas en crímenes violentos de odio que los judíos o los negros, más de cuatro veces que los musulmanes y casi 14 veces más que los latinos”, añadió.

Oren Segal, director del Centro sobre Extremismo de la Liga Contra la Difamación, dice que muchos miembros de ISIS y otros yihadistas sienten que los gays no tienen derecho a existir.

“Ellos rechazan los valores occidentales, y usan la homosexualidad como algo que Occidente ha integrado a la sociedad”, añadió.

Chad Griffin, jefe de la Campaña de Derechos Humanos en Washington, dijo que el hombre armado de Orlando era parte del contraataque antigay.

“Eso es lo que me disgusta más”, manifestó Griffin. “A este maniaco se le hizo creer que las personas LGBT merecen ser masacradas”.

James Rosen: 202-383-6157; Twitter: @jamesmartinrose

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2016, 1:21 p. m. with the headline "El odio de los terroristas islámicos hacia los gays."

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