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El EI decapita a segundo rehén japonés

El periodista japonés Kenji Goto, secuestrado (y ahora decapitado) por el EI, apareció en un video el 27 de enero sosteniendo una foto del piloto jordano Mu'ath al-Kaseasbeh, también secuestrado por los yihadistas.
El periodista japonés Kenji Goto, secuestrado (y ahora decapitado) por el EI, apareció en un video el 27 de enero sosteniendo una foto del piloto jordano Mu'ath al-Kaseasbeh, también secuestrado por los yihadistas. AP

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) difundió el sábado un vídeo en el que se muestra la decapitación del periodista japonés Kenji Goto, secuestrado en Siria.

En un vídeo de un minuto de duración, cuya autenticidad inicialmente no pudo ser verificada por fuentes independientes, un verdugo del grupo extremista asegura que la decapitación se debe a la participación de Japón en la coalición internacional contra el EI en Irak y Siria.

Goto aparece vestido de naranja, como el EI suele vestir a sus rehenes, esposado y de rodillas junto a su verdugo, que se dirige a la cámara hablando en inglés.

El asesino, zurdo, parece ser el mismo que ha degollado a otros rehenes occidentales secuestrados por este grupo radical, que el pasado verano proclamó la creación de un califato en vastos territorios de Siria e Irak.

Hace 11 días, coincidiendo con el viaje del primer ministro nipón, Shinzo Abe, a Oriente Próximo, el EI envió un primer vídeo en el que demandó a Tokio que pagara 200 millones de dólares a cambio de no asesinar a Goto, capturado en octubre, y a otro ciudadano japonés, Haruna Yukawa, que fue ejecutado el pasado sábado.

Tras el asesinato de Yukawa, el EI exigió la liberación de la terrorista Sayida al Rishawi, condenada a pena de muerte en Jordania, para liberar a Goto.

Desde entonces, los Gobiernos de Japón y Jordania mantenían negociaciones para liberar a Goto y al piloto jordano Muaz Kasasbeh, en manos del EI en Siria.

Los yihadistas habían exigido el jueves que les entregaran antes de “la puesta del sol, hora de Mosul (Irak)” a la extremista Al Rishawi a cambio de poner en libertad a Goto y perdonar la vida al piloto.

Ammán accedió a intercambiar a Al Rishawi por los dos rehenes, pero el canje de prisioneros había quedado aparentemente bloqueado debido a que Jordania había exigido al EI una prueba de vida del piloto jordano para cumplir su exigencia de liberar a la terrorista, condenada a muerte en 2005.

En el mensaje lanzado por los terroristas, el verdugo del EI no hizo ninguna mención al piloto jordano.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, calificó de “despreciable” la decapitación del periodista Goto a manos del Estado Islámico (EI).

“Estoy realmente indignado por este acto terrorista vil y despreciable. Nunca se lo perdonaremos a estos terroristas”, dijo en tono afectado Abe en declaraciones recogidas por medios nipones desde la sede de la jefatura de Gobierno en Tokio.

“Cuando pienso en la familia (de Goto), no tengo palabras. No puedo más que sentir una enorme pena por cómo ha resultado todo”, añadió Abe.

El primer ministro quiso insistir también en que “Japón nunca se doblegará al terrorismo” y que seguirá trabajando para combatirlo “de manera inequívoca” junto a la comunidad internacional.

Goto, hombre bueno y honesto

El periodista Goto, asesinado por el Estado Islámico (EI), dedicó su carrera a cubrir conflictos bélicos y en especial la guerra civil siria, una trayectoria que sufrió un giro dramático con su secuestro por parte del grupo terrorista.

Goto, de 47 años, permanecía secuestrado por el EI desde finales de octubre, aunque hasta la semana pasada no salió a la luz pública que era uno de los dos rehenes nipones cautivos del grupo (Yukawa había sido capturado en julio).

Este periodista freelance se había desplazado al territorio sirio controlado por EI a comienzos de octubre con la intención de cubrir la guerra civil, al igual que había hecho antes en otros conflictos en la región.

Según los medios nipones, también viajó a Siria con el objetivo de mediar en el secuestro de Yukawa, a quien había conocido previamente en el país árabe.

Mientras que la desafortunada trayectoria de Yukawa -un supuesto emprendedor que buscaba negocios en Siria- no despertó demasiada simpatía entre los japoneses, el caso de Goto sí ha suscitado la compasión de la sociedad nipona.

Desde que se anunció su cautiverio, centenares de personas se concentraron frente a la residencia del primer ministro, Shinzo Abe, para solicitarle más esfuerzos y lograr la liberación de Goto.

Además, decenas de miles de personas han apoyado en las redes sociales la campaña “I am Kenji” (“Yo soy Kenji”), en la que cada simpatizante cuelga una foto con un letrero en el que figura dicho lema.

También han sido muchos los mensajes de apoyo de colegas de profesión o sus profesores universitarios, quienes le han definido como un “profesional entusiasta” y “entregado a la causa de la justicia”, según publican los medios.

“Era muy cuidadoso en sus acciones. Parecía tener un gran deseo de hacer algo por el pueblo de Siria, sobre el que ha estado informando durante mucho tiempo”, dijo al diario Mainichi el periodista freelance Junpei Yasuda, quien cubrió el conflicto sirio junto a Goto y también fue secuestrado en Iraq en 2004.

Goto, casado y padre de dos hijos, se había especializado en reportajes sobre refugiados, en especial niños, afectados por los conflictos armados, y también había colaborado con Unicef y trabajado como voluntario en las regiones niponas más castigadas por el tsunami de 2011.

“Espero que nuestras dos hijas puedan crecer conociendo a su padre”, dijo su esposa, Rinko Goto, quien definió al periodista como “un hombre bueno y honesto que fue a Siria para dar voz a los que sufren”, en un emotivo mensaje en el que pedía su liberación dos días antes de que el EI enviara el vídeo que muestra su aparente ejecución.

El reportero, que en 1996 creó su propia agencia de noticias, tenía un billete de avión para regresar a Japón el día 29 de octubre y, según los medios nipones, fue secuestrado pocos días antes, cuando perdió el contacto con sus allegados.

“Si me ocurre algo en Siria, será bajo mi responsabilidad, y en ese caso pido a los japoneses que no guarden rencor a los sirios”, afirmaba el periodista en un vídeo para su familia grabado antes de su captura y difundido por la cadena estatal NHK.

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