Las causas del fenómeno Trump
Por qué Donald Trump, siendo tan políticamente incorrecto, ha logrado atraer tanto apoyo del electorado? se preguntan aún muchos, incluyendo sus contrincantes republicanos durante las primarias, sorprendidos algunos de que aquel “payaso” haya inspirado tanto fanatismo. Las razones son dos.
La primera es la misma por la cual el aspirante a la candidatura demócrata, Bernie Sanders, arrastró a una gran legión de jóvenes y puso en serio peligro las aspiraciones a la presidencia de Hillary Clinton: el cansancio y rechazo de los votantes ante las falsedades e incumplimientos de los políticos de profesión. Tanto Sanders como Trump pusieron a prueba la tolerancia de sus organizaciones políticas con propuestas que desafiaban las supuestas limitaciones de ambas filosofías, Sanders, propugnando una “revolución política” que conduzca a un “socialismo democrático”, dos palabras –“revolución” y “socialismo”–, que asustaron a parte del electorado demócrata, en particular a muchos hispanos, principalmente, cubanos, nicaragüenses, colombianos y venezolanos, por ignorancia, porque el llamado “socialismo del siglo XXI” nada ha tenido que ver con el que ha sido tan exitoso en elevar el nivel de vida de los países escandinavos. Los cubanos, en particular, con su mala memoria histórica, han olvidado que el partido con más arraigo popular en la Cuba de los años 40, el Partido Revolucionario Cubano Auténtico, se autoproclamaba “socialista y antimperialista”. Por su parte, Trump, con su nacionalismo extremo, ha molestado, entre los republicanos, a los defensores a ultranza del libre comercio. Los dos, además, son lo que en inglés se conoce como “outsider”. Sanders viene de una larga trayectoria como independiente, y más que político, es un activista por los derechos civiles, mientras que Trump es esencialmente un empresario.
La otra razón, no menos importante, es que Trump apela, en sus discursos, más a la emotividad que a la razón, y en particular, a los sentimientos más negativos del espíritu colectivo de la sociedad estadounidense, como el racismo, la xenofobia, el chauvinismo, el culto a la violencia y la misoginia, más exactamente el rebajamiento de la mujer, que según Nietzsche –que tanto ha inspirado a nazis y neonazis– sólo serviría para entretener al guerrero entre batalla y batalla, prejuicios que no son ajenos a otras nacionalidades, por lo cual se explica que no sólo haya ganado el apoyo de los hombres americanos blancos y en especial de los supremacistas, sino además de otros grupos, en particular hispanos. Esa emotividad, como expondría Gustavo Le Bon en su célebre Psicología de las multitudes, es capaz de mover a grandes multitudes a donde se las quiera llevar, algo muy semejante a lo que hiciera Adolfo Hitler en Alemania al capitalizar fuerzas oscuras latentes del pueblo alemán como el antisemitismo y un orgullo nacional herido por el Tratado de Versalles. Los ademanes de Trump no sólo nos recuerdan al Führer, sino también al propio Fidel Castro, quien leería esa obra de Le Bon durante su prisión en Isla de Pinos. Ese fanatismo llevó, en Alemania, a una Segunda Guerra Mundial, y en Cuba, a la destrucción de todo un país. Muchos cubanos están a punto de cometer, en los Estados Unidos, el mismo error que los trajo a este país. ¿Para dónde van a exiliarse la próxima vez? Si ganara las elecciones, los estadounidenses deberán prepararse para dos situaciones: la desintegración del Partido Republicano y el arrastre de la nación americana hasta el borde del abismo.
Su actual contrincante, que ya no despierta el mismo entusiasmo de cuando los Clinton llegaron a la Casa Blanca en 1992, porque entonces se veían como la representación de una nueva generación, la baby boomer, que traía renovación y una visión más fresca de las cosas, ahora se le ve como más comprometida con el establishment demócrata y los grandes intereses, aunque ha tenido que incorporar en su programa, para enfrentar a Trump, elementos de Sanders. No es la candidata perfecta, pero el elector debe pensar muy bien a la hora de dar su voto y elegir no al mejor, sino al menos malo. Y una vez librados del peligro de un nuevo Führer peligrosamente muy cerca de los botones nucleares, aguardar a que la marea que alejó a Sanders regrese, quizás con un nuevo rostro, pero imbuido del mismo idealismo que Sanders inspirara en las nuevas generaciones.
Escritor e historiador.
Concordiaencuba@outlook.com
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2016, 4:12 p. m. with the headline "Las causas del fenómeno Trump."