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Opinión

Irma: Un poco de solidaridad porque estamos juntos en esto

Un hombre limpia el lunes los destrozos causados por el huracán Irma en el sur de Miami.
Un hombre limpia el lunes los destrozos causados por el huracán Irma en el sur de Miami. The Miami Herald

Prepararse para el huracán Irma, estilo Miami, es una experiencia increíble.

¡Oye, café-é-é!

Oigo la llamada urgente por encima del ruido de los taladros, las tablas de aluminio que golpean el concreto y las motosierras que cortan los troncos de las palmas demasiado cercanas a los tejados que resuenan por mi vecindario de Miami Lakes.

¿De verdad? ¡Quieren que vuelva a hacer café cubano, de nuevo!

Pero dos segundos más tarde, estoy felizmente preparando otra colada para el dúo trabajador de “refugiados cubanos” que desafió la escasez de gasolina y el tráfico abismal para venir a mi rescate mientras yo hago malabares trabajando y preparándome para el huracán Irma.

Este dúo pasa la mayor parte de dos días cargados de cafeína, ayudándome a mí y a mis vecinos a montar contraventanas sin cobrar una barbaridad – cuando podrían haberlo hecho fácilmente. “Tú eres la hermana de George”, me dice Pascual. “El me ayudó cuando yo lo necesité. Tú me pagas lo que puedas”.

Gente en coches de lujo pasan y ofrecen mejor paga, pero Pascual y su compañero Isidro Batista –con su malvado sentido del humor y preocupación por el destino de sus familiares indefensos en la isla, también en el camino de la tormenta– se quedan conmigo hasta convertir mi casa en un refugio subterráneo. Me explican que voy a estar tan segura como es posible frente a esta tormenta asesina Categoría 5 que viene en nuestro camino.

Puede ser un cliché, pero es la verdad: En medio de una crisis, nos portamos con decencia entre nosotros. Vamos al rescate de los demás. Ofrecemos refugio. Compartimos recursos escasos.

Claro, hay idiotas por ahí –incluso los enojados y asesinos– haciendo esta terrible experiencia aún más difícil. Pero, tal como vimos actos increíbles de heroísmo en Texas con Harvey, estamos viendo actos de bondad en toda la Florida.

Ninguna más emotiva que la historia y el vídeo publicado en Facebook por Nancy Álvarez, reportera y presentadora de WFTV de Orlando.

Esto fuelo que escribió:

“El papá de Pam Bekke está con oxígeno. Cuando entró a Lowe’s, la vimos romper en llanto al darse cuenta de que había perdido la oportunidad de comprar el último generador.

Ramón Santiago, un desconocido, también la vio. Se acercó e insistió en que tomara el suyo”.

Incrédula, Bekke comenzó a llorar otra vez y abrazó a Ramón.

Gracias, Ramón, por levantar nuestros espíritus en un día abrumador cuando estábamos casi seguros de que no íbamos a escapar de la tormenta más grande que se haya registrado.

Vamos a necesitar a los héroes, los verdaderos trabajadores; los compasivos.

Como muchos de nosotros, Abel Fernández, el Jefe de Bomberos del Batallón de Miami-Dade, estaba esperando en la fila de gasolina a las 3:30 de la mañana del jueves cuando se dio cuenta de que la persona dentro del auto delante de él estaba sentado allí sin salir a usar la bomba.

“Me acerqué a ella y le pregunté si estaba bien”, Fernández dijo. “Me dijo que no podía salir de su auto. Estaba paralizada por el miedo. Sosteniendo su mano, le pedí que me dejara ayudarla. Llené su tanque y le dije que se relajara. Que iba a estar bien”.

Mientas escribo esto, Fernández está poniendo paneles para los ancianos y discapacitados. Este fue su mensaje en Facebook: “Por favor, sean compasivos, pacientes y comprensivos durante esta emergencia, aunque realmente deberían serlo siempre. También aprendí una lección y agradezco a Dios la oportunidad de reflexionar. La paciencia es algo que se debe practicar”.

Amén.

Qué bonito ver que en la panadería Pinecrest regalaban cafecitos gratis a la gente esperando en línea para la gasolina, y también, Walls Old Fashioned Ice Cream dando helado gratis para los cansados en una cola de gasolina del sur de Miami.

Qué reconfortante es escuchar a la cajera de McDonald’s en Westchester decir “Ten cuidado” después de que ella toma tu dinero. Y la ayudante de una registradora automática de Nueva Orleans, trabajando demasiadas horas en el Target en Miramar, participar en un intercambio animado de bendiciones contigo. Oh, sí, también te superaremos, Irma.

“¡Trabajo en equipo!”, mi vecino René llamó para indicarnos cómo resolver un problema de última hora.

Cuando poníamos nuestros paneles, nos dimos cuenta de que ninguno de nosotros teníamos suficientes cierres para terminar el trabajo. Encontre los últimos que quedaban en la ciudad en un fabricante de Medley. René saltó a su auto y fue a buscarlos. Utilicé mis habilidades de reportera. Él sufrió en el tráfico. Todos con los que hablé en ese momento de gran pánico, desde Jacksonville hasta la puerta de al lado, se lanzaron a buscarme esos cierres. Mi vecino Miguel, que es un caballero de brillante armadura durante todo el año, entró en eBay y me ordenó un montón a un precio increíble y con una entrega prometida el sábado. Sin cargo.

Estamos aterrorizados y el compañerismo simplemente nos hace sentir mejor, acompañados, asistidos en este momento terrible. Por favor, mantengamos esta actitud en los próximos días. No podemos controlar la furia del huracán Irma, pero podemos controlar la manera en que reaccionamos ante la catástrofe.

Estamos en esto juntos.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2017, 2:41 p. m. with the headline "Irma: Un poco de solidaridad porque estamos juntos en esto."

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