Opinión

EN NUESTRA OPINION: Entre la tradición y el consumo

Como cada año, acabamos de celebrar los festejos del Día de Acción de Gracias. Es una fecha secular, pero de raíces religiosas y también de reafirmación de la idiosincrasia nacional. Una celebración de la historia que se remonta a la llegada de los primeros colonizadores, los peregrinos procedentes de Inglaterra, y la ayuda que recibieron de los indígenas en su difícil primer año en tierra americana. Es un día de reunión familiar en torno al tradicional pavo.

Desde hace tiempo la fiesta de Acción de Gracias se asocia con otra celebración, el Viernes Negro, cuando los comercios ofrecen grandes rebajas para dar inicio a las compras navideñas. Habitualmente, tras el día de celebración con la familia, las personas acudían temprano en la mañana del viernes para aprovechar los descuentos en las tiendas. Se trata de una combinación original y a la vez divertida entre la tradición familiar y el afán de consumo de bienes materiales, el cual constituye el motor del impetuoso desarrollo norteamericano.

Ahora bien, desde hace pocos años, los comercios han empezado a adelantar la hora de las rebajas, y actualmente el Viernes Negro en realidad comienza el jueves al caer la noche, o incluso antes. Este año, por ejemplo, muchos establecimientos y centros comerciales locales abrieron sus puertas a las seis de la tarde del Día de Acción de Gracias, con lo cual la cena tradicional tiene que haberse convertido en numerosos casos en un almuerzo o en una rápida merienda.

El adelanto de la hora en que las multitudes irrumpen en las tiendas se debió a la crisis económica de la cual apenas estamos saliendo, una estrategia de los comercios para subir las ventas. La idea tiene mucha lógica desde el punto de vista comercial. Pero habría que preguntarse si la adelantada fiesta de las rebajas no pone en peligro la celebración de la reunión familiar. Si con el tiempo la cena hogareña que nos recuerda los orígenes de la nación podría ceder su lugar ante la avalancha de las legiones de compradores en busca de rebajas. Un equilibrio entre la tradición y la economía sería deseable.

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