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Opinión

Trump defiende dos casos a la vez: la economía y su presidencia

El presidente Donald Trump sale de la Casa Blanca, en Washington D.C., el lunes, para dirigirse a la cumbre del G20 en Davos, Suiza.
El presidente Donald Trump sale de la Casa Blanca, en Washington D.C., el lunes, para dirigirse a la cumbre del G20 en Davos, Suiza. AP

El presidente Donald Trump asiste este mes al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, y a la vez se defiende del juicio político que enfrenta en el Senado de EEUU en Washington.

Además de la evidente posición de Suiza como intermediario en las relaciones EEUU-Irán, también se estima importante la presencia de Trump ante los principales inversionistas del mundo que pueden llegar a sentir cierto “nerviosismo” por el juicio político que enfrenta el presidente.

Sin lugar a dudas, la labor de Trump en ese importante Foro Económico es mantener elevada la confianza entre los líderes empresariales globales respecto a la economía estadounidense.

Esta labor es particularmente importante por dos factores pertinentes: 1) El año pasado Estados Unidos no acudió a este foro por la situación del cierre parcial que el gobierno atravesaba entonces; 2) Si este año, Estados Unidos tampoco se presentaba debido al proceso de impeachment, sin duda esto traería consecuencias económicas relevantes al mundo empresarial, donde el capital accionario extranjero juega un destacado papel.

Aunque todo pudiera ocurrir en el juicio político si aparecen sorprendentes revelaciones, todo indica que es improbable que el Senado de mayoría republicana termine condenando a Trump en un proceso dirigido por el presidente de la Corte Suprema, el Juez John G. Roberts, nombrado por George W. Bush.

Desde luego, entre las interrogantes que pudieran surgir está la incertidumbre que se crea en el mercado si un presidente de EEUU llegara a ser destituido, algo que jamás ha sucedido. Durante el proceso de impeachment al presidente Richard Nixon que empezó en febrero de 1974 y terminó con su renuncia en agosto de ese año, las acciones en la bolsa llegaron a perder el 42% de su valor y la inflación alcanzó un 12.2%, enmarcada por el alza vertiginosa en los precios del petróleo desde 1973.

Igualmente sucedió en 1998 con motivo del impeachment al presidente Bill Clinton, cuando en las semanas siguientes al inicio del mismo, el indicador S&P 500 se desplomó casi un 20%, en un momento en el cual el mercado de capitales y la economía estaban rozagantes.

Analizando los casos de Nixon y Clinton, nos podemos imaginar qué ocurriría si se llega a destituir a Trump. Sería una hecatombe económica en EEUU que encarecería el costo de la vida y pudiera terminar en una crisis económica mundial. Incluso, el escenario sería propicio para que China asumiera el liderazgo económico mundial, apuntalado por el retiro de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico (TPP).

Hablando de China y las inversiones millonarias que corporaciones americanas continúan haciendo en ese país, pensamos que tal vez ese es el motivo principal que impulsa a Trump para hacer acto de presencia en el Foro Económico Mundial. A los efectos, la reciente Fase I del acuerdo comercial con China, además de proteger la propiedad intelectual de EEUU, pretende demorar el avance tecnológico chino, como por ejemplo en la producción masiva del automóvil eléctrico “Tesla Model 3”, en una enorme planta de Shanghai que cuenta con una inversión de $5,000 millones.

Sin embargo, en este punto existen tres motivos que son susceptibles de generar discusión: 1) Las corporaciones no tienen nacionalidad, por lo tanto su primera obligación es con sus accionistas. 2) Se intenta proteger a la industria nacional, no obstante firmas como Tesla invierten aún más en China. 3) Con la inversión en esta gigantesca fábrica, los chinos simplemente están aprendiendo cómo manufacturar carros eléctricos.

Cabe destacar que el 30% de los accionistas de las mayores corporaciones nacionales no son estadounidenses y el 40% de sus empleados viven y trabajan fuera de EEUU. Y la inversión china continúa creciendo como afirma la National Science Foundation cuando asegura que las corporaciones americanas duplicaron sus investigaciones y proyectos de desarrollo en Asia en la última década, como hizo GE en el 2017 cuando anunció un incremento de las inversiones en fábricas de tecnología y Robótica en China.

Otro ejemplo es Facebook, cuando en audiencia en el Senado en el pasado julio, planteó la creación de una criptomoneda llamada “Libra”, “para evitar que cualquier otro país lo haga” (China). Sin embargo, Facebook creó una asociación mundial para su “Libra” que tiene su sede en Suiza y no en EEUU, tal vez porque allí las leyes bancarias son más indulgentes.

En otras palabras, aunque la presencia de Trump en el Foro Económico Mundial pretende reafirmar la confianza en la economía norteamericana, también es necesario y fundamental estimular las inversiones dentro de Estados Unidos, particularmente ayudando a la pequeña y mediana industria.

En ese sentido, el Small Business Administration (SBA) debería ser más funcional, de manera que los emprendedores que soliciten préstamos puedan calificar más fácilmente para contar con su garantía.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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