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Opinión

El papa Francisco debería recibir a Juan Guaidó

Pudiera haber sido muy provechoso para el retorno de la democracia en Venezuela que el pasado periplo de Juan Guaidó por el mundo hubiera contemplado una audiencia con el papa Francisco. Sin duda la idea cobra sentido toda vez que el Santo Padre recibió a Nicolás Maduro dos veces, el 17 de junio de 2013 y el 24 de octubre de 2016.

Aunque no está claro si Guaidó solicitó una audiencia con el Papa durante su pasado recorrido mundial, muchos verían con buenos ojos que el Santo Padre dijera “Sí” a una audiencia con Guaidó.

Ya desde el pasado 7 de febrero de 2019, Guaidó en una entrevista con la cadena Italiana Sky, solicitó al “Santo Padre y a todas las diplomacias del mundo, que colaboraran con el cese de la usurpación”. También agregó, respecto a una posible visita Papal a Venezuela, “Nos encantaría, además nuestro país es muy católico y devoto, de gran tradición religiosa”.

Por escasos días Maduro se le había adelantado a Guaidó. El 4 de febrero de ese mismo año, Maduro le envió una carta al Sumo Pontífice para “fortalecer el diálogo” pidiéndole específicamente “que ponga sus mejores esfuerzos, su voluntad, para ayudarnos en ese camino al diálogo”. El Papa como respuesta manifestó que estaba dispuesto a mediar “si las dos partes lo solicitan”.

Según el Santo Padre, la hipocresía es precisamente el lenguaje de la corrupción y cuando Jesús habla a sus discípulos dice: “Cuando digan sí, que sea SÍ, y cuando digan no, que sea NO”. Así se expresó el Pontífice el 4 de junio de 2013 en su residencia oficial en El Vaticano, Casa Santa Marta.

En esa misma alocución añadió otras expresiones interesantes como, “La intención con la que se acercan a Jesús, es la de hacerle caer en la trampa. Hacen preguntas con palabras suaves, bellas, edulcoradas. Pretenden mostrarse amigables pero todo es falso. Buscan engañar, involucrar al otro en su mentira”.

Incluso, el Obispo de Roma fué más allá cuando agregó: “Los que hoy se acercan a Jesús y parecen tan amables con el lenguaje, son los mismos que el jueves, al anochecer, irán a apresarlo en el Huerto de los Olivos, y el viernes lo llevarán ante Pilato”.

Ante estas afirmaciones, nos preguntamos si el Papa se percató de las intenciones de Maduro cuando habló con él. También, si acaso no se ha dado cuenta cómo está sufriendo Venezuela con tantos hogares destruidos por una estampida migratoria de más de 3 millones de personas. Si es que no ha visto por los medios la hambruna que azota al país, la insalubridad rampante por la falta de medicamentos, la inseguridad ciudadana que ha convertido al país en uno de los más violentos del mundo.

Desde luego, toda esta caótica situación probablemente tenga a Venezuela en la lista de países con mayor probabilidad para una visita papal. Lógicamente, esa visita deberá ser diferente a la que el pontífice le dispensó a Cuba el 20 de septiembre de 2015, cuando se reunió con los dictadores de la Isla pero no pudo ver a los disidentes, quienes sin recursos plantean una valiente oposición a un régimen que tiene más de 61 años reprimiendo a su población.

Todavía recordamos la histórica visita que hiciera el venerado Papa Juan Pablo II a Cuba el 21 de enero de 1998. En ese entonces dijo por cadena internacional de TV “No tengan miedo”. Muchos quisieran ver una actitud similar en el actual papa Jorge Mario Bergoglio cuando visite nuevamente a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Sucede que los dictadores comunistas generalmente asumen una posición muy católica cuando en el fondo son todo lo contrario a lo que predica la religión.

Un ejemplo muy conocido es el extinto gobernante Fidel Castro quién se declaró en un famoso discurso como anticomunista y fiel creyente en Dios. Otro caso fue el desaparecido tirano venezolano Hugo Chávez, quién fue recibido por Juan Pablo II en 1999 y 2001, y luego por Benedicto XVI en el 2006.

En la práctica acontece que los sumos pontífices no tienen porqué tener una determinada preferencia política. Ellos aparte de representar la máxima autoridad en el mundo católico, también constituyen un país llamado El Vaticano. Y allí, evidentemente como en cualquier país, también existen tendencias políticas.

Por ejemplo, muchos dudaron sobre la actuación del papa Pío XII en la Segunda Guerra Mundial, visto su silencio mientras el pueblo judío era masacrado. Sin embargo, en el 2010 el papa Benedicto XVI declaró que la Santa Sede había llevado a cabo una acción de socorro, escondida y discreta, para intentar salvar a los hebreos del exterminio.

Nosotros somos católicos practicantes y bajo esta condición le pedimos humildemente al papa Francisco que interceda ante la situación que se vive en Venezuela, Cuba y Nicaragua, y que reciba al presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, tal como recibió a Maduro, al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al presidente ruso Vladimir Putin y al presidente argentino Alberto Fernández.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2020, 3:54 p. m..

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