40 años del Mariel en el cine
Entre celebraciones importantes pospuestas debido a la cuarentena, figura el aniversario 40 del épico éxodo del Mariel, efemérides que merece todo el reconocimiento y respeto, como uno de los puntos de giro del fraude castrista ante los ojos del mundo.
Existen pocos testimonios fílmicos sobre aquellos días aciagos. Inmediatamente el régimen puso en función su burdo aparato propagandístico, sobre todo el Noticiero ICAIC, dirigido por Santiago Álvarez, quien se ocupó personalmente de filmar y tergiversar lo que ocurría en la Embajada del Perú, según confirman diversas fuentes.
Lo filmado revela, sin embargo, algunos momentos del pueblo encanallado atacando a las personas marcadas para salir del país, en actos llamados de repudio azuzados y protegidos por las autoridades.
Hubo que esperar que las víctimas de tal desasosiego arribaran a su destino para ser interpeladas por atinados documentalistas, conscientes de ser parte de la historia.
En sus propias palabras, de Jorge Ulla y Against Wind and Tide: A Cuban Odyssey, de los productores Jim Burroughs, Paul Neshamkin y Susanne Bauman, ostentan la virtud de la inmediatez, del rescate para siempre de aquellas primeras angustias contadas por los protagonistas.
Tent City o La ciudad de las carpas, de Miñuca Villaverde, es otra de las primeras aproximaciones cinematográficas al Mariel. Suerte de poema rudo sobre aquellos que no tuvieron patrocinadores en Miami y debieron vivir, por algún tiempo, en un campamento erigido debajo de la carretera I-95.
Cuatro años después de los acontecimientos, llegaría un clásico a la hora de referir la represión castrista, Conducta impropia, dirigido por Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, donde participantes del éxodo del Mariel, meditan a la distancia física y espiritual, sobre aquellos acontecimientos.
Tan pronto como en 1985, Iván Acosta, autor de El Súper, realiza el largometraje Amigos, la primera incursión en el tema desde la ficción. Historia cándida y humorística sobre la adaptación del “marielito” a su nueva vida en libertad.
Luego entra Hollywood con sus eufemismos y especulaciones. Años después de haberse realizado, Scarface (1983), dirigida por Brian de Palma, sedimenta un mito insospechado con Tony Montana, interpretado por Al Pacino, quien pasa a ser el paradigma operático del marielito descarriado.
En 1995, la directora de origen hindú Mira Nair lleva al cine la novela The Pérez Family, suerte de comedia de equívocos, con personas llegadas por el Mariel, sin ningún otro mérito que el reparto de buenos actores convocados al efecto.
En Cuba es, por supuesto, donde menos ha sido abordado el tema, uno de los tantos que son tabú para los comisarios ideológicos de la dictadura.
En el cuento Ana, dirigido por Ana Rodríguez, de la película Mujer transparente (1990) aparece, por primera vez en el cine oficial, la dicotomía de expulsar a la “escoria” en el año 1980, para luego recibir a los exiliados como los salvadores de la debacle económica en la que siguió hundiéndose el país.
En 1993, Benito Zambrano realizó el documental Los que se quedaron, mientras estudiaba en la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños, donde una madre revolucionaria e intolerante primero reniega del hijo que partió por el Mariel, aunque luego deja entrever el dolor que le provoca, la distancia y la incomunicación.
En el 2004, Manuel Zayas explora la figura de Reinaldo Arenas, tal vez el más distinguido intelectual que se haya fugado por el Mariel, en el documental Seres extravagantes, donde incluso logra el testimonio de su madre y de otros allegados.
Luego habría que esperar Sueños al pairo de José Luis Aparicio y Fernando Fraguela, dado a conocer y censurado este año en curso para revelar, desde fuentes nacionales, la ordalía sufrida por otro artista, Mike Porcel, cuando quiso irse por el Mariel y solo pudo hacerlo años después.
Fuera de la isla es donde el tema ostenta una filmografía recurrente. En el año 2001, Juan Carlos Zaldívar cuenta su experiencia traumática de adolescente revolucionario obligado a exiliarse por el Mariel con su familia, en el documental 90 millas.
Acto de repudio (2007), de Agustín Blázquez, guarda cierta similitud con Sueños al pairo. Aborda la historia del guitarrista clásico Carlos Molina y su familia, también sometidos a la violencia castrista luego de tratar de irse por el puente del Mariel sin éxito. En tanto le llegara la añorada salida, Molina debió buscarse la vida a como diera lugar, en un país donde terminó borrado de todos los anales sociales y culturales.
Dos documentales resumen la historia general del éxodo del Mariel en testimonios dramáticos. Más allá del mar (2003), de Lisandro Pérez-Rey, trae a colación a triunfadores y otros que no tuvieron igual suerte en libertad, mientras Voices from Mariel (2011), adaptación del libro homólogo de Manuel García, dirigido por Jim Carleton, sigue al autor de regreso a Cuba 30 años después de su exitoso exilio.
A 40 años de aquellos acontecimientos, los filmes antes mencionados convocan imágenes del triunfo de un escape al futuro que el castrismo trató de coartar infructuosamente.
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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2020, 5:25 p. m..