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Opinión

COVID-19, el catalizador del despertar de la conciencia

Es importante recordar que la crisis del COVID-19 no va a ser una pequeña crisis circunstancial; los efectos secundarios de la misma van a menoscabar profundamente todas las estructuras sociales y nuestras vidas personales. Las lesiones que va a dejar en nuestra psiquis, economía y en la sociedad en general serán monumentales.

La economía mundial y los mercados financieros ya circundan alrededor de un precipicio, los estímulos económicos en medio de la crisis del coronavirus, y los que habrá que hacer después de ella, para tratar de reforzar la economía, empeorarán el cuadro. Los sectores afectados serán extensos, entre ellos el inmobiliario; las personas van a preferir vivir en las afueras de la ciudad ya que considerarán a las grandes ciudades como trampas letales; el teletrabajo proyecta un impacto profundo y dejará millones de oficinas vacías; necesitaremos menos transporte, la enseñanza se modificará y los sectores de las telecomunicaciones y la tecnología subirán. La catástrofe económica del COVID-19, dañará a muchas más personas que el propio virus.

En estos momentos no es que las cosas estén mejorando, sino que no están empeorando a pasos agigantados como los meses anteriores. De alguna forma estamos empezando a ser conscientes, estamos recapacitando e integrando a nuestra consciencia todo lo sucedido.

Si lo miramos desde el punto de vista astrológico esto se lo debemos a que los protagonistas del caos Júpiter, Saturno y Plutón se encuentran retrógrados. Un planeta en movimiento retrógrado, de cierto modo, vuelve sobre sus pasos e interioriza, exactamente lo que está sucediendo en este periodo. Estos tres planetas todavía están activos, el final está distante y pasarán muchos años para restablecernos de este caos, contando que nos quedan dos conjunciones de estos planetas, una el 30 de junio y otra el 12 de noviembre (la primera sucedió el 4 de abril). Esto se traduce en que podría haber dos rebrotes del coronavirus o situaciones similares, no solo previsto por nosotros los astrólogos, sino por los científicos y virólogos.

Es el momento de recapacitar y recobrar la cordura, de aprender de lo vivido. Esta crisis nos ha aleccionado, entre otras cosas, a que debemos liberarnos del consumismo y cambiar nuestra visión de la vida, que somos una sociedad sin cultura emocional ya que en la escuela nunca nos enseñaron a manejar nuestras emociones, por tanto, la mayoría tiene una base emocional débil. Todo esto facilita que el miedo se adueñe más rápido de nosotros y nos imposibilite discernir la fantasía de la realidad.

No debemos vivir en piloto automático, debemos investigar y abrirnos a otras visiones para poder descifrar las cosas. No debemos creer todos los inventos que escuchemos, es importante oír nuestra propia voz y apartarnos de las distracciones. Evadamos caer en la dinámica de pánico en la que ansiarían que participemos. En psicología siempre se ha ilustrado que el miedo, la inseguridad y la incertidumbre conforman la fórmula perfecta para la manipulación.

La desmedida atención al COVID-19 por los medios de comunicación tuvo, y continúa teniendo como propósito, suscitar una avalancha de pánico entre la población y demostrar los efectos del miedo en la ciudadanía en términos de obediencia para asumir órdenes. Es la forma de hegemonía mundial aplicada por la élite para ejecutar y avalar su potencial de manipulación en forma de ensayo, el más significativo hasta este momento en nuestra historia.

Es primordial tener en cuenta que 200 corporaciones multinacionales tienen en sus manos 75% de la economía mundial. En cinco años serán solamente 150 corporaciones las que controlarán 85% de la economía global. Su “modus operandi” radica en causar crónicamente fases en las que el coctel principal, por un lado, tiene dosis exactas de ansiedad, incertidumbre e inseguridad, y de otro, la diversión y la distracción enajenantes. Al permanecer la población paralizada mentalmente, domada y aturdida, ellos tienen el escenario ideal para que sus mecanismos de poder operen sin interrupciones y con sustancial inmunidad.

Según los científicos, no existirá vacuna para el COVID-19 hasta 2021, pero ya se ha desencadenado una cruzada entre los laboratorios, motivada por la especulación. No debemos dudar de las buenas intenciones, pero reconociendo el perfil de los protagonistas de este negocio, sería saludable analizar si debemos confiar en dichas vacunas. El problema no son las vacunas, las mismas son una prueba irrefutable del progreso científico de la sociedad, sino las compañías farmacéuticas que las fabrican y distribuyen, y sus perversas ambiciones de beneficios.

Definitivamente los tiempos de antes no volverán y esto lo debemos considerar una bendición, porque mirando hacia atrás podemos concluir que estuvimos confinados en nuestras casas, pero antes estábamos presos de un enfoque de la vida deshumanizado, desnaturalizado, donde el materialismo fue el protagonista de nuestro estilo y ritmo de vida, manifestándose en nuestras ansias de consumo, de dominio y competencia.

Ha bajado la tensión, pero no para relajarnos. Es el momento clave para hacer cambios y pensar que las cosas que sucedieron no son un castigo, sino una oportunidad para evaluar nuestras vidas; no debemos pensar que somos víctimas, sino maestros. Todos los cambios que puedas hacer van a ayudar a fortalecerte y a desarrollar nuevas habilidades, las cuales necesitarás en el segundo semestre de este año. El que no aprenda le será más difícil y el que aprenda tendrá las herramientas para sobrevivir.

La Era de Acuario, la cual comenzaremos en diciembre de este año, pide la unidad. La sociedad está dividida, toda ideología extrema solo ayuda a prolongar los conflictos. Existen miles de futuros posible en este momento, todos dependen de nosotros y de nuestro cambio de conciencia.

Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

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