Los rebeldes y su impacto transformador en la historia
El adjetivo “rebelde” proviene de la expresión latina “rebellis” y hace referencia a quien se rebela. Como verbo indica la acción de sublevar u oponer resistencia.
A través de la historia han existido rebeldes queridos u odiados, pero nunca inadvertidos. En ocasiones asumimos que ser rebelde significa cometer fechorías o tener malos comportamientos, sin embargo, existen muchas celebridades que, a través de sus comportamientos, justificaron que algunas veces eso es exactamente lo que se requiere para transformar al mundo.
El faraón Akenatón, también conocido por el nombre Amenhotep y padre de Tutankamón, y su bella esposa Nefertiti gobernaron durante los años dorados del imperio egipcio, hace casi 3,500 años. Ellos retaron todo el sistema religioso del Antiguo Egipto, transformando su reinado en el primero que solo tuvo un dios. Para oponerse al poder hegemónico clerical, Akenatón creó una reforma religiosa con un nuevo culto monoteísta. Además del aspecto religioso, su gobierno intentó debilitar el poder de los diversos grupos sacerdotales, a lo largo del Alto y Bajo Egipto, los cuales habían acumulado grandes riquezas, el control de grandes propiedades y un gran poder político.
Decepcionado por la frivolidad de los atenienses y sus crueldades, Diógenes, un discípulo de Sócrates, practicó al pie de la letra las disciplinas de su maestro, entregándose a una vida de extrema frugalidad con la intención de hacer ver la vanidad de los humanos. Estableció su vivienda en una tinaja, que solo dejaba para dormir en los portales de los templos, se cubrió con una modesta capa y comenzó a caminar descalzo sin importarle la estación del año. Este filósofo griego pertenecía a la escuela cínica, por lo que siempre decía lo que pensaba sin importarle lo que dijeran los demás. Él entendía que todos debíamos vivir sin dañar la naturaleza, pues las otras cosas solo nos ocasionaban infelicidad. Una leyenda cuenta que cuando Alejandro Magno, rey y conquistador de gran parte del mundo, lo conoció́, le dijo: “Pídeme lo que quieras”, Diógenes le contestó: “Que te quites, porque me tapas el sol”.
De origen tracio, una región al sureste de Europa, Espartaco fue otro rebelde de la historia. Esclavo de los romanos, en el año 73 a.C. comenzó́ la rebelión más grande en contra del imperio. En el momento de la sublevación de Espartaco, la esclavitud afligía a un tercio de la población de Italia. Los esclavos estaban sometidos a castigos extremos y arbitrarios por sus propietarios y eran rutinariamente crucificados.
Para los romanos, la historia de esta insurrección esclava fue un aviso terrible: indicaba que una sociedad erigida sobre las espaldas de los esclavos y que subyugaba a pueblos enteros, un día podía ser derrocada por ellos. Cuatro siglos después eso fue lo que exactamente sucedió, Roma cayó ante los bárbaros. La gloria de Espartaco vive como un ejemplo del poder de las masas esclavizadas a la hora de enfrentarse a sus avasalladores. Mantiene toda su fuerza y es una inspiración para todos los que luchan por sus derechos.
Uno de los hechos más sonados de la historia fue el cambio del modelo de la teoría geocéntrica por la heliocéntrica. Nadie quería aceptar que la Tierra no es el centro del Universo, y ratificar este axioma fue costoso para muchas personas. Nicolás Copérnico fue el primero en atreverse a desafiar la idea del cosmos que prevalecía en el siglo XVI.
Su obra abarcaba fundamentos que iban en contra de ciertas tesis eclesiásticas de aquel entonces. Incesantemente padeció los hostigamientos por parte de la Iglesia Luterana, sin embargo, él era un hombre sencillo y, como todos en esa época, cristiano. Nunca fue polémico, pero tampoco dejó de lado lo que sus conocimientos le indicaban. Nicolás Copérnico es considerado como uno de los astrónomos más importantes de la historia occidental. Quizá él no lo sabía, pero el fuego de su espíritu no solamente era científico, sino también revolucionario. Copérnico fue criticado, pero no sufrió los duros castigos de la Santa Inquisición que tuvieron que sufrir otros grandes científicos como Galileo Galilei.
Galileo fue sometido a un largo y doloroso juicio, el 22 de junio de 1633, se postró de rodillas ante los jueces del Santo Oficio y con la cabeza inclinada recitó la fórmula de rigor negando la teoría heliocéntrica del Sistema Solar formulada por Copérnico. A sus 69 años, Galileo era un distinguido científico en la Europa de su tiempo, célebre por la claridad de sus escritos y por poner en ridículo a sus contrarios. La Iglesia, a través del Tribunal de la Inquisición, lo había doblegado. No obstante, la leyenda cuenta que susurró: “Eppur si muove” (“y sin embargo se mueve’, refiriéndose a la Tierra).
Friedrich Nietzsche, de origen alemán, se rebeló a través de la palabra, esa herramienta implacable le permitió desarrollar y proyectar un universo personal más allá del pensamiento filosófico. Nietzsche es recordado por la frase “Dios ha muerto” con la que pretendía criticar la religión, los ideales y la filosofía occidental basados en normas morales falsas. Tenía fe en el advenimiento de un nuevo hombre, que pudiera sobrepasar la moral tradicional y formar su propio sistema de valores con una voluntad de poder genuina.
Es a través de la desobediencia y la rebelión que se progresa, porque cuestionar lo establecido, desobedecerlo y rebelarse es lo que ha generado los cambios.
“La rebeldía es hija de la experiencia”. –Leonardo Da Vinci.
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