Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

La memoria sensorial, o como procesamos los recuerdos

La memoria es la capacidad mental de codificar información y recobrarla posteriormente, gracias a las billones de conexiones entre nuestras neuronas tenemos esta facultad.

La destreza de memorizar es muy significativa para nosotros. Empleamos nuestra memoria para alcanzar éxito en los estudios, para progresar en nuestro trabajo, y en casi todas las actividades de nuestra vida diaria.

A través de la memoria nos amoldamos a las circunstancias de nuestro entorno. La misma es producto de la evolución, es un mecanismo de supervivencia que determina quiénes somos a partir de lo que aprendemos y de todas las experiencias que pasamos a lo largo de nuestras vidas.

Nuestro cerebro está almacenando información desde el primer día que llegamos a este mundo: reconocer las caras familiares, identificar los juguetes, la forma de utilizar la cuchara para comer, como escribir, como recordar información para un test en la escuela, un número de teléfono, recetas para cocinar, etc.

El mismo tiene varios procedimientos para procesar los recuerdos. Primero los codifica, aquí es donde se elabora la información para que pueda ser almacenada. Después los almacena, en esta etapa se guardan los datos de corto o largo plazo para que puedan ser utilizados en el futuro. Por último, los recupera, esto se denomina ‘recordar’, en esta etapa utilizamos la información acumulada.

Tener buena o mala memoria depende de la forma en que nuestro cerebro almacena los recuerdos. Es imposible prestar atención a todo lo que sucede a nuestro alrededor, por esa razón tenemos y utilizamos diferentes tipos de memorias para registrar la información.

La memoria sensorial, conocida como memoria inmediata, es una de ellas. Está relacionada con los cincos sentidos, los cuales dirigen la percepción, absorbiendo datos sobre objetos y eventos que ocurren en nuestro entorno. Acumulamos información sensorial enlazándola a las distintas sensaciones que sucedieron en el momento de su captación. Un estímulo clasificado como incómodo por una persona, puede ser considerado agradable para otra que se encuentre en su mismo contexto.

La memoria sensorial interviene en el buen funcionamiento de otros sistemas de memoria. Nuestros cinco sentidos conforman cinco tipos de memoria sensorial. Cada uno concede el poder de reconocer y rememorar impresiones percibidas:

Memoria ecoica, utiliza la vía auditiva. Es el uso de las conversaciones o audios. Esta memoria, amplía la manifestación de un sonido hasta 10 segundos después de que este haya finalizado. Cuando alguien te hace un comentario y pides que lo repita, y en ese momento te percatas que, si lo habías escuchado, es porque tus oídos hicieron su trabajo, ya que la memoria auditiva instantes más tarde te manda la información.

Memoria icónica, a través de la vía visual, retenemos imágenes segundos después de que estas se disipen. Los ojos son lentes fotográficos que constantemente realizan fotos instantáneas. Por medio de este método el lapso de cada representación percibida se extiende unos segundos para poder ser enlazada con otras imágenes.

Imagínate que vas al mercado y conversas con la cajera por unos minutos; a los tres días te la encuentras en la gasolinera y la reconoces. Las fotografías mentales del momento del supermercado fueron procesadas y almacenadas en otros sistemas de recuerdo.

Memoria olfativa, super poderosa en cuanto a la invocación de recuerdos. El olfato tiene el potencial de diferenciar una extensa variedad de olores. Enlaza y detecta más estímulos que ningún otro sentido, reteniéndolos por más tiempo.

Imagínate que vas a cenar por asuntos de trabajo, y alguien te presta un pañuelo para limpiarte una mancha de comida en tu ropa. Al siguiente día quieres devolverlo, pero no te acuerdas quien te auxilió porque era alguien de otra oficina. Olerlo es una de las tácticas que puedes emplear. Podría ocurrir que, aunque en la cena no prestaste atención al perfume de ninguno de los participantes, el olor del pañuelo esté relacionado en tu memoria con alguno de ellos.

Memoria háptica, acumula percepciones táctiles: picazón, calor, dolor, hormigueo, etc., porque conserva detalles de las características de los objetos que tocamos y las sensaciones que nos despiertan, nos da la facultad de reconocerlos a través del tacto.

Si tuvieras que levantarte a oscuras porque tienes frío y buscar algo en una gaveta, te darás cuenta de que reconoces muchas de tus ropas al tocarlas.

Memoria gustativa, conecta los sabores y los gustos, los catalogamos y guardamos en nuestra memoria. En ocasiones, saborear una comida nos traslada momentáneamente en el tiempo. Similar a la memoria sensorial táctil, se expande con la práctica, aquí tenemos el ejemplo de los catadores para diferenciar y juzgar sabores.

Estos tipos de memoria sensorial pueden trabajar en conjunto y en varias ocasiones dos o tres sentidos archivan simultáneamente datos sobre un mismo evento.

Recuerda que prestar atención en la única forma de conscientemente mantener una buena memoria. Es diferente ver que mirar, oír que escuchar, tocar que sentir.

Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA