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Opinión

Dormir, una medicina efectiva

El sueño, al igual que el hambre, está unido a nuestro reloj biológico, situado en el hipotálamo. No dormir las horas adecuadas, es decir de siete a ocho horas, tiene consecuencias peligrosas para el cerebro.

La falta de sueño contribuye al daño cognitivo, desgaste de la memoria y a la enfermedad de Alzheimer. Juntamente con las horas, la calidad del sueño es muy importante. La eficacia de nuestro día depende de ambas y según las estadísticas ocho de cada 10 personas duermen mal.

Dormir es necesario para poder pensar con claridad. Mientras dormimos nuestro cerebro ordena las experiencias del día. Las técnicas del cerebro que nos ayudan a recordar están esencialmente activas mientras dormimos, y hay partes de este que están más dinámicas durante la noche que durante el día. Quitar una hora de sueño disminuye la concentración, hace que tomemos decisiones erróneas o riesgos innecesarios, por ende, estamos expuestos a un mayor peligro de accidentes automovilísticos y menor productividad en la escuela o el trabajo.

Si no descansamos adecuadamente nuestro estado de ánimo es afectado, estaremos de mal humor y probablemente depresivos. Manifestaremos conductas agresivas, inclusive con nosotros mismos. Nuestros comportamientos pueden ser tan erráticos al perder el control de nuestras emociones que nos sentiremos en una especie de montaña rusa sentimental, lo mismo experimentaremos ganas de llorar como de reír.

Dormir es tan importante para nuestra salud, que estudios recientes han demostrado que tener mala calidad del sueño acrecienta la posibilidad de hipertensión, enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes. Durante el sueño, nuestro cuerpo fabrica ciertas hormonas; por ejemplo, dormir hondamente libera mayor cantidad de hormonas de crecimiento y otros tipos de hormonas que sirven para luchar contra las infecciones.

El insomnio provoca que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. La vigilia provoca, además, que el estómago libere más grelina, la hormona del apetito, por tanto, dormir poco se asocia a la obesidad. La carencia de sueño está relacionada con una peor salud de la piel y precipita el envejecimiento de esta.

Para optimizar el sueño no debemos tomar café y hacer ejercicios físicos, mínimo cuatro horas, antes de acostarnos; no debemos ir a la cama con hambre, pero tampoco comer en demasía antes de dormir; evitaremos dormir siestas después de las 3 pm; todas las distracciones que tengamos en la habitación como ruidos, luces brillantes, equipos electrónicos, debemos deshacernos de ellas; la temperatura debe ser agradable, no excesivamente fría. Dormirnos y levantarnos a la misma hora ayudará a equilibrar las fases del sueño porque el cuerpo detectará una constancia. Por último, recordemos que la cama se diseñó para dormir no para estudiar, leer o navegar en la internet.

Algunos piensan que los adultos necesitan dormir menos a medida que envejecen, y que por dormir poco tienen más tiempo de vida, en realidad es el efecto contrario, no dormir lo suficiente y adecuadamente, puede hacer que la vida sea más corta. A veces sacrificamos el sueño ya que el mundo moderno demanda nuestro tiempo a costa de horas de sueño, pero dormir ayuda a prevenir enfermedades y permanecer sanos.

Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de julio de 2020, 9:56 p. m..

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