Las víctimas invisibles de la pandemia
Los niños son quizá las víctimas a las que menos atención se les ha puesto durante la pandemia generada por el coronavirus.
No solo porque de un día para otro su mundo cambió y dejaron de asistir a las escuelas, jugar con sus amigos, visitar sus sitios favoritos e incluso dejar de ver a sus familiares, sino porque muchos pequeños podrían fallecer como consecuencia del hambre en varios países del mundo.
El hambre es uno de los problemas que la ONU busca eliminar a través de diferentes programas como “Hambre Cero”, iniciado por el ex secretario general Ban Ki-moon en 2012. Y es que, según cálculos de esta organización, casi 690 millones de personas pasaban hambre en 2019.
El más reciente informe de la organización revela que, debido a la pandemia generada por el coronavirus, a finales de 2020 se podría registrar un aumento de 130 millones en el número de personas afectadas por el hambre crónica en todo el mundo. En comunidades que ya estaban afectadas por este problema se podría registrar la muerte de unos 10,000 niños más al mes, según alerta la Organización de las Naciones Unidas señalado en un estudio publicado por la revista “The Lancet”.
Cuatro agencias de las Naciones Unidas han advertido que la creciente desnutrición tendrá consecuencias a largo plazo, transformando tragedias individuales en una catástrofe generacional.
Las familias pobres de Latinoamérica, el sur de Asia y el África subsahariana están ante un futuro sin alimentos suficientes, debido, entre otras cosas, a que muchos padres se quedaron sin trabajo y no tienen cómo comprar alimentos. Por ello, los directores de estas cuatro agencias internacionales han solicitado al menos $2,400 millones de inmediato para atender el hambre en el mundo.
Víctor Aguayo, jefe del programa de nutrición del UNICEF, resaltó que, al cerrar las escuelas, e interrumpir los servicios básicos de atención a la salud también se está generando un daño. Aguayo resalta, entre otras cosas, la suspensión de los programas de suministro de vitamina A en algunos países, cruciales para el desarrollo del sistema inmunológico en poblaciones con desnutrición.
En países como Afganistán, las restricciones al movimiento impiden que las familias lleven a sus niños desnutridos a hospitales para que reciban alimentos y ayuda. Como los niños no están llegando, no hay forma de saber a ciencia cierta la magnitud del problema, pero un estudio reciente efectuado por la Universidad Johns Hopkins dijo que otros 13,000 afganos menores de 5 años podrían morir.
En Yemen, las restricciones al movimiento han impedido la distribución de ayuda y un informe de UNICEF alerta que el número de niños desnutridos en el país podría alcanzar los 2.4 millones para fin de año, un aumento del 20% respecto al año anterior.
Parte de la peor hambre en el mundo sigue presentándose en el África subsahariana. En Sudán, unos 9.6 millones de personas no saben de dónde saldrá su siguiente comida, un incremento del 65% en comparación con la misma época del año pasado.
No hace falta ir tan lejos, aquí en Estados Unidos más de la mitad de los estudiantes desde kinder al grado 12 dependen del programa nacional de almuerzos, y 12.5 millones de ellos también participan en el programa de desayuno escolar.
Ahora con las escuelas cerradas, muchos de estos pequeños ven incierta su alimentación diaria. De acuerdo con reportes de distintas agencias nacionales, algunos de los estados con mayor número de casos de coronavirus, como Florida, Louisiana, Mississippi y Carolina del Sur, son también los estados en los que un mayor número de niños dependen de las comidas que reciben en las escuelas para sobrevivir.
Según destaca UNICEF, las muertes de niños menores de 5 años disminuyeron constantemente desde 1980, hasta llegar a los 5.3 millones en todo el mundo en 2018.
Pero, ahora la organización alerta que, si no se toman medidas contundentes, la pandemia podría no solo terminar con la vida de cientos de miles de niños este año, sino revertir esfuerzos de décadas de lucha contra la mortalidad infantil.
Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.