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Opinión

El mercadeo de seres humanos, un crimen lucrativo

Cuando escuchamos la palabra esclavitud pensamos que es un acontecimiento del pasado. Sin embargo, el número de esclavos actual es muy superior al de aquellos tiempos.

Diariamente mujeres, hombres y niños de todas las partes de nuestro planeta son transformados en mercancías negociables y subyugados a estados de explotación. Las formas más conocidas son la explotación sexual, la obligación a trabajos forzosos, servidumbre doméstica y extirpación de órganos.

Este crimen global se ha vuelto una industria transnacional, que anualmente origina ganancias de billones de dólares (se calcula que en muchos países genera la misma cantidad de dinero que el tráfico de armas y drogas juntos), para quienes especulan menoscabando la dignidad de estas personas.

Desafortunadamente millones de personas en el mundo cruzan fronteras para evadir guerras, carteles de las drogas, pandillas y violencia en sus países de origen, sin darse cuenta de que su agobio los expone a un estado de fragilidad ventajoso para las aves de rapiña de la “trata de personas”, que los convierten en mercancías.

A esta realidad ningún gobierno le otorga la consideración que merece, a pesar de que tres de cada cinco víctimas de la “trata de personas” son niños, quienes son alistados como soldados en zonas de conflicto armado, utilizados para trabajos forzosos, pornografía infantil, extraerles órganos o explotación sexual; estas víctimas y las crueldades que sufren la mayoría de las veces quedan en el olvido.

Estados Unidos es uno de los consumidores más prominente de sexo infantil, el tráfico de niños es un crimen oculto y los datos son insuficientes debido a que muchas personas influyentes con vínculos con el gobierno o políticos participan en este delito. Los indocumentados son especialmente vulnerables debido a que rechazan pedir ayuda a las autoridades por terror a ser deportados y separados de sus familias. También las víctimas son ciudadanos americanos procedentes de hogares donde hay pobreza sistemática, uso de drogas y alcohol.

La tecnología ha facilitado el camino para los traficantes que pueden vender y prostituir a mujeres y niños en la red de forma inmediata. La seducción de menores a través de las redes sociales está beneficiada porque cada vez hay más niños y niñas que apenas pueden imaginar la vida sin su perfil en las redes sociales, sin compartir en línea vídeos y fotografías, algunas veces en tiempo real.

Al existir una brecha generacional digital entre niños y padres, muchas veces estos últimos no están al tanto de que todos los días sus hijos se exponen al riesgo de ser seducidos o estar envueltos en conversaciones de carácter sexual o en situaciones de explotación sexual por parte de agresores adultos, así como ser blanco de acosos y amenaza en el contexto en línea. No debemos olvidar que particularmente los niños están expuestos a la pornografía a edades cada vez más jóvenes y la pornografía además de representar actos sexuales gráficos, puede incluir abuso, violencia y violación.

Existe una demanda persistente y creciente de órganos en todo el mundo, esta ha favorecido el aumento del tráfico de personas con el objetivo de extracción de órganos. La ruta tradicional de los órganos es de los países más pobres a los más ricos. Esto es aún más denigrante debido a las habilidades médicas requeridas para hacer un trasplante.

La impaciencia de aquellos que necesitan un trasplante de órganos crea una coyuntura lucrativa aprovechada por las redes de tráfico. Los receptores de órganos generalmente viven en mejores condiciones que las víctimas y pagan los fondos necesarios, en ocasiones ingenuamente, para financiar las actividades de los traficantes de personas.

Los seres humanos no somos mercancías, nos merecemos vivir en igualdad de oportunidades económicas, vivir sin pobreza, ya que la misma es la causa genuina de que existan tantas víctimas que muerden un anzuelo de falsas promesas de un futuro mejor y caen en la trampa de los traficantes humanos.

Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.

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