Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Ya basta de burlarse de los militares, Donald Trump

Como hija de un coronel condecorado y viuda de otro héroe del Ejército de Estados Unidos, los repugnantes insultos de Donald Trump a los militares son para mi familia una ofensa personal. Al igual que lo son para cientos de miles de otras familias americanas de veteranos y caídos en guerra.

¿Qué clase de desalmado y cobarde es capaz de burlarse de quienes se han sacrificado por la patria, llamándoles “perdedores” e “imbéciles”?

Trump es más que capaz. Lo ha hecho repetidamente.

De la misma forma que repetidamente lleva años humillando y difamando a medio mundo, a la vista de todos. Y ese historial público de insultos es ahora su gran problema, su delator, porque da total credibilidad a las últimas revelaciones sobre sus escarnios contra los soldados.

Aún esta semana, tras la explosiva información publicada en The Atlantic —y verificada por otros medios—, Trump volvió al ataque, nada menos que acusando al Pentágono de impulsar guerras por interés económico, arriesgando la vida de las tropas. Una obvia provocación para sembrar cizaña entre jefes y soldados, y usarla como autodefensa, ya que nadie con uniforme ha sacado la cara por él desde que se ha destapado el escándalo.

Aunque más que autodefensa parece una táctica autodestructiva. ¿No se da cuenta que cada vez que sale a la palestra televisiva a denigrar a militares solo hace confirmar las revelaciones de que les desprecia?

Pues o no se percata o está tan emborrachado de su ego que cree poder avasallar a quienes manejan las armas más letales de la historia. Lo hace a cada paso. El fin de semana arremetió contra la reputación del general John Kelly, al igual que antes ha vilipendiado a otros prestigiosos generales, por ejemplo:

William McRaven (que eliminó a Bin Laden); Jim Mattis (ministro de defensa); John Allen (coordinador de lucha contra ISIS); Stanley McCrystal (al mando de Afganistán); o Joseph Danford (el más alto mando militar). Ahora se ha sabido que en una reunión con varios de ellos en 2017 les llamó “perdedores que no saben ganar guerras… unos bebés estúpidos”.

Y para qué hablar de cómo ridiculiza la inteligencia de los soldados tildándoles de “imbéciles” por alistarse en el Ejército en vez de perseguir dinero. En particular de quienes no evadieron el reclutamiento de Vietnam, como hizo él alegando “un espolón en el pié”.

Con tantos insultos a tantos valientes, el karma está llamando a su puerta. Cada vez son más los testigos de sus injurias dispuestos a hablar, muchos citados estos días en medios de comunicación, incluida la cadena Fox News. El solo hecho de que Fox, habitual instrumento de propaganda de Trump, haya roto el dique de silencio cómplice es prueba de la magnitud de este escándalo.

Y mucho más notorio es el hecho de que ningún militar —ni soldados, ni oficiales ni jefes— haya salido en defensa de Trump. Ninguno.

En cambio hay montones que individual o colectivamente le están denunciando. “Antipatriota” o “cobarde en jefe”, son los mejores calificativos que le propinan. Y se están organizando para derrotarle en noviembre.

Tampoco han salido a defenderle miembros del Congreso, u otros cargos electos, lo cual demuestra la grave crisis que se le ha desencadenado, por mucho que la niegue, la disfrace fabricando otras polémicas o hipócritamente pregone que es el campeón de los militares.

La realidad es otra. Trump se ha quedado aislado con su camarilla de lacayos. Para los demás republicanos es material político radioactivo. ¿Qué congresista o senador quiere perder los votos militares en noviembre?

Como ya decía, somos decenas de miles de familias de veteranos y no nos vamos a olvidar, porque la memoria del corazón nunca olvida. Y ahí es donde se han quedado clavadas las obscenas palabras del mequetrefe presidente:

-“¿Para qué tengo que ir a visitar ese cementerio que está lleno de perdedores?”… “Eran unos imbéciles”. [Dijo Trump en noviembre de 2018 en París durante el centenario de la Primera Guerra Mundial. Rehusó ir al cementerio de Aisne-Marne donde yacen 1,800 marines, por desprecio a los soldados y por temor a que la lluvia le estropeara su peinado.]

-Al presidente George H.W. Bush le ha calificado en tres ocasiones de “perdedor”, porque el avión que pilotaba en la Segunda Guerra Mundial fue derribado por los japoneses.

-En “Memorial Day” de 2018, estando con el general Kelly frente a la tumba de su hijo y las de otros miles en el cementerio de Arlington: “No entiendo para qué fueron a luchar en guerras. ¿Qué iban a ganar?”, dijo asombrado de que haya gente “tan estúpida” que hagan algo solo por honor sin que les reporte dinero.

-En una reunión en la Casa Blanca para planificar un desfile militar, Trump pidió que “excluyeran” a veteranos con brazos o piernas amputadas u otras heridas de guerra porque “nadie quiere ver gente así”.

-El día del entierro de John McCain en 2018 —de quien años antes dijo que “No es un héroe de guerra”— estaba tan indignado del funeral de Estado rindiéndole honores que gritó a su staff, “¿what the f... are we doing that for? The guy was a f…... loser”.

-Ridiculizando la inteligencia quienes no eludieron ir a Vietnam ha osado comparar su libertina vida sexual con el sacrificio de los veteranos: “librarme de enfermedades venéreas fue mi particular Vietnam”.

- Igualmente ha osado insultar a las familias de caídos en los frentes asegurando que él, Trump, ha “sufrido mucho” haciendo proyectos de construcción, etc.

-“No entiendo para qué buscan a los soldados desaparecidos en batalla, si se dejaron agarrar por estúpidos”. Quienes le han escuchado concluyen que su amoralidad le impide comprender el código de honor que guía el rescate de los caídos.

Las últimas revelaciones no sorprenden a nadie, pero duelen a muchos. Esta vez es distinto. Trump se ha equivocado de víctimas a las que abusar. Bien lo sabe, como demuestra su nerviosismo.

Y aunque no entienda, ni mucho menos sienta, lo que es el patriotismo y el honor de servir a una causa que no sea su propio egoísmo, hay algo que sí conoce: los votos militares representan nada menos que el 12% de todo el electorado.

Se lo voy a decir a Trump en su cara cuando le vea, pero ya se lo adelanto: Respete a mis héroes difuntos. Cobarde.

Periodista y analista internacional. Twitter: @TownsendRosa.

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA