La influencia de la publicidad emocional en la sociedad | Opinión
La publicidad es la propagación masiva de mensajes de imagen y promoción con propósitos comerciales. La publicidad no se circunscribe exclusivamente a anuncios en revistas, periódicos, radio, televisión o internet, de hecho, está prácticamente en todo lo que nos rodea. Vivimos sitiados de mensajes propagandísticos: letreros en las calles, anuncios en la televisión, radio, prensa e internet.
Los carteles publicitarios y las ventanas emergentes (pop-ups) salen de forma instantánea en las pantallas de la computadora cuando entramos a una página web. Se considera que más de 11,000 reseñas comerciales se filtran a diario en nuestro campo visual. La gran mayoría de estos anuncios se insertan durante las horas que destinamos a navegar por internet o a mirar la televisión.
Aunque no prestamos atención a todos esos mensajes, estudios recientes muestran que incluso los anuncios que miramos ligeramente y que no recordamos inmediatamente nos inducen inconscientemente al consumo de esos productos o servicios.
Los hábitos de consumo se han transformado radicalmente a través de la publicidad. Año tras año mercancías o servicios novedosos se exponen generando deseos y necesidades para el consumidor, proyectando mensajes a un determinado grupo social, con el propósito de instarlos a la compra.
En nuestra sociedad debido al acceso total de información, no solo se venden productos, sino sensaciones o emociones. Recientemente la publicidad está dirigida a activar en las personas sus emociones y valores con la finalidad de crear conductas y actuaciones inclinadas hacia un producto específico.
Si analizamos, la publicidad fundamentada en destacar las utilidades de los productos se ha quedado rezagada, ya que hoy en día casi todos los productos brindan beneficios similares, por ende sutilmente se ha dado paso a la propagación de la publicidad emocional, sobresaliendo ante todo valores relacionados a los deseos y ambiciones internas de los potenciales compradores. Los productos apelan a nuestros corazones y no tanto a nuestras mentes.
Como la adolescencia se caracteriza por su necesidad de definirse o sentirse identificada con algo o alguien, esta publicidad emocional los afecta más debido a que su personalidad todavía se está formando. Vale la pena mencionar que la publicidad intenta mostrar una juventud incansable y con poderes adquisitivos debido a que los jóvenes acomodados son potenciales consumidores. Esta estrategia también se utiliza en campañas políticas.
La exclusividad es una de las estrategias de publicidad emocional más utilizada ya que muchos quieren ser diferentes y especiales; eso son los anuncios que dicen “los que adquieren este producto constituyen parte de un grupo exclusivo”. Nada más lejos de la realidad, puesto que su objetivo es llegar al mayor número de personas posible y lo logran recurriendo a roles sociales estereotipados.
Otros individuos aman sentirse poderosos. ¿Qué apunta hacia el poder? El estatus social. Un mensaje típico y persuasivo sería “las personas glamorosas manejan un vehículo como este”. El que se deja manipular por la publicidad querrá obtener el bienestar copiando a esa figura ficticia que se muestra complacida con su vida y que, por supuesto, adquiere ese producto.
En determinadas ocasiones, la publicidad crea un efecto negativo en la salud, un producto que contiene leche puede anunciarse como fuente de calcio independientemente de que posea un elevado contenido de grasas o azúcares.
Debemos evitar estas manipulaciones, es necesario tener conocimientos y criterios para distinguir lo real de la fantasía, y recordar que no siempre una imagen vale más que mil palabras. Existen muchos valores importantes, y la publicidad emocional muchas veces fomenta el concepto de que el dinero es todo en la vida y tener es poder.
Astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.