Dale la bienvenida a lo inesperado en tu vida | Opinión
Las personas actuamos como si pudiéramos augurar qué va a suceder mañana, pasado e inclusive la próxima semana. Nuestra dulce inexperiencia y nuestra desmedida necesidad por tratar de tener todo bajo control, hace que muchas veces desconozcamos cómo reaccionar cuando de repente acontece algo que no esperábamos.
Este comportamiento tan básico tiene una explicación muy sencilla: nuestro cerebro necesita sentir que controla todo, lo único que él desea es que subsistamos. Por ende, todo lo que penetre dentro de la barrera de lo inesperado, lo descifrará como una reto o como el estrepitoso sonido de un escuadrón que esgrime una bandera muy específica: la de una amenaza.
El ser humano tiene un grupo de neuronas colinérgicas en el cerebro basal anterior cuya función es permanecer alerta en todo momento, y cuando algo inesperado acontece, envían mensajes químicos (acetilcolina) para informar a distintos territorios de la corteza cerebral de lo que está aconteciendo, y si ese evento es una recompensa o un castigo. Cuanto más de improviso ocurre, más intensa es la actividad de estas neuronas.
Una situación excepcional que afectó mental y emocionalmente a muchas personas fue el coronavirus, un enemigo nuevo, desconocido e invisible que todavía no tenemos la certeza de poder controlar, y el resultado de las elecciones donde muchos tenían la convicción que ganaría su partido.
Estos acontecimientos demuestran la importancia de dejar espacio para lo imprevisto, para aquello que escapa a nuestro control, porque toda persona que intente controlar lo incontrolable y no deje margen para lo imprevisible, está irremediablemente condenada al vacío del descontento y la aflicción.
Las personas que se obsesionan por mantener el control disfrutan menos de la vida. Asumen que tienen una responsabilidad extraordinaria sobre todo lo que acontece a su alrededor, lo que les induce cierto sentimiento de supremacía. O al contrario, se sienten extremadamente incompetentes para lidiar con sus propios problemas, de forma tal que se sienten extrínsecamente fiscalizadas por otros o por las acontecimientos.
Las cosas no siempre son como queremos, hay muchas variables y contextos totalmente fuera de nuestro alcance. Lo inesperado es primo de la incertidumbre, que nos permite perder la seguridad de lo que tenemos y poseemos. Permítete un rinconcito en tu vida para lo impredecible, lo que no te esperas, recuerda cuando eras niño que nada te asustaba y no le temías a lo incierto.
Uno de los secretos para enfrentar a los eventos imprevistos es no reaccionar de forma impulsiva, no te dejes arrastrar por tus miedos. Te recomiendo hacer una pausa para recapacitar cómo te sientes ante lo sucedido, no es fácil, pero vale la pena porque te protegerás de hacer algo de lo que después puedes arrepentirte.
Los primeros momentos antes de proceder son quizás lo más difíciles de tramitar, pero son cruciales. De ahí la importancia de mantener la calma para no dejarse llevar por el ímpetu del momento y dar los primeros pasos con precisión. Mantener una mente positiva es una ventaja en circunstancias inesperadas, nunca olvides que cambiar el enfoque es cuestión de actitud y esfuerzo. En ocasiones, las oportunidades vienen disfrazadas de desastre, un evento negativo puede despertar tu ambición o motivación y conducirte al éxito.
Aunque nos disguste, hay que ser consciente de que los eventos inesperados nos vendrán a visitar de vez en cuando. Los imprevistos seguirán ocurriendo.
“La resiliencia se trata de poder superar lo inesperado. El objetivo de la resiliencia es prosperar”. —Jamais Cascio.
Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.