Las falsas apariencias o máscaras de la personalidad | Opinión
Casi todas las personas proyectan falsas apariencias, escondiendo lo que realmente son detrás de máscaras sofisticadas. La palabra “personalidad” proviene del latín “persona”, la cual fue tomada del vocablo griego “pròsopon” que significa “delante de la cara”, y fueron los actores griegos quienes utilizaron esta expresión para referirse a las máscaras que usaban en sus obras teatrales.
Las máscaras expresan las formas de ser que adoptamos para personificar lo que deseamos que los otros vean, de forma que podamos gustar a los demás y concordar con lo que ellos quieren ver en nosotros, cubriendo nuestra verdadera identidad.
Desde niños, cuando nos percatamos de que en ciertas circunstancias no podemos comportarnos como nos gustaría, si queremos ser aceptados, aprendemos a usar estas máscaras generando un conjunto de personalidades que nos sirven para sobrevivir en cada entorno. En esta etapa las máscaras se activan, en vez de actuar como el hijo que quieres ser, empiezas a ser lo que tus padres anhelan, eliminando totalmente tus aspiraciones.
Es aquí cuando inconscientemente te conviertes en una maquinaria de ofrecer agrado a los demás y fabricas tus máscaras exclusivas, intercambiables de acuerdo con la situación que te encuentras, máscaras que te engañan y ansían aplastar quién realmente eres. Estas máscaras determinan las fronteras para interactuar con los demás, y asimilar los diferentes roles que necesitaremos en nuestra vida.
Hay momentos precisos donde las máscaras son imprescindibles, en situaciones dificultosas muchos usamos la ‘máscara de la fortaleza’, más tarde nos despojamos de ella, y respiramos de la agotadora sobrecarga.
Existen máscaras que nos protegen, pero las que utilizamos por miedo al rechazo, necesidad de poder, para forzar el amor por temor a la soledad, como escudo protector para esconder un trauma, por inseguridad, para hacer daño, disimular la envidia, en fin para satisfacer las expectativas de los demás, nos perjudican ya que impiden nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos, ocultando parte de nuestro verdadero ser. Es muy común encontrar en las redes sociales personas con todo tipo de máscaras, personas felices o cuya vida aparentemente parece perfecta según la presentan.
En ocasiones usamos por tanto tiempo estas máscaras que se quedan incrustadas en nuestra piel, ni tan siquiera nos damos cuenta de que han dejado de funcionar y se han convertido en un vehículo de desconexión con nuestras emociones, marginando nuestros auténticos objetivos y valores.
Cuando insistimos en utilizar esas máscaras que no funcionan, y que nos hicieron perder nuestra esencia, nos quedamos atrapados en un callejón sin salida, se anula la capacidad para ser uno mismo. Estar siempre tratando de mostrar quienes en realidad no somos es desgastante desde el punto de vista energético, es más saludable mostrar nuestra verdadera personalidad ya que podemos enfermarnos físicamente.
Quitarse las máscaras no es fácil, requiere tener un profundo autoconocimiento para poder hacer una transformación radical y dejar de alimentar a esos personajes; vamos a sentir miedo, pero nunca debemos olvidar que ser fiel a uno mismo es el mejor regalo que podamos brindarnos. Para evolucionar como seres humanos debemos ser genuinos y admitir que no dependemos del afecto o aceptación de los demás para ser nosotros mismos.
“El hombre es menos él mismo cuando habla por cuenta propia. Dele usted una máscara y dirá la verdad” - Oscar Wilde.
Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Contacto: 305-842-9117, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; www.esoterismomagia.com.