Continuemos el legado de servicio a los desfavorecidos | Opinión
En estos días festivos me di a la tarea de organizar algunas de mis pertenencias familiares, aquellos tesoros escondidos que por años quedaron guardados en armarios y gavetas, para mi sorpresa entre las cosas que pertenecían a mi madre fallecida, encontré una que me conmovió profundamente.
Se trataba de una tarjeta de identificación que perteneció a mi madre fallecida el pasado otoño cuando cursó estudios en el Miami Dade College para revalidar su título, la misma estaba firmada por Carrie P. Meek, la afamada excongresista estadounidense que falleció recientemente. Meek fue una docente pionera que allanó el camino para que tantas mujeres y minorías sintieran el llamado de servir a su comunidad. De inmediato recordé en vida a mi madre, sus ganas de luchar y de salir adelante, así como su dedicación trabajando como maestra por tantos años en las escuelas públicas del Condado.
En el Miami Dade College lamentamos mucho la pérdida de Carrie P. Meek, a quien consideramos un ícono que elevó a nuestra comunidad de Miami y estamos muy agradecidos con sus contribuciones. Desde el 1961 hasta el 1979 tuvimos el privilegio de tenerla por nuestras aulas y recintos como la primera docente de la raza negra, decana asociada y asistente del vicepresidente y más adelante como nuestra representante en Washington.
La legisladora, nieta de esclavos, quien sufrió los desafíos de la desigualdad, la discriminación y la pobreza, y aun así se convirtió en representante del estado, senadora estatal y luego en el 1992, a la edad de 66 años, en nuestra congresista. Desde que comenzó su gestión, Meek utilizó su asiento del distrito 17 para presionar por ayuda federal tras la devastación del huracán Andrew, además de impulsar programas y ayudas que generaran más empleos para afroamericanos, inmigrantes de Haití, Jamaica, las Bahamas y los países hispanos.
Y es precisamente lo que más admiré de ella, su capacidad para superar obstáculos y la determinación en sus propósitos. De ella quedará la voluntad y el empeño de atender a las minorías, a los necesitados y aquellos discriminados por su raza, país de origen o su estatus social.
Recuerdo como si fuera ayer la celebración que tuvimos justo antes de la pandemia por el 30 aniversario del Centro de Educación Empresarial Carrie P. Meek donde el Miami Dade College reconoció oficialmente a la mujer que siempre mantuvo a la pequeña Liberty City como su gran prioridad.
Fue a principios de la década de 1980, cuando Meek se convirtió en la primera mujer de raza negra elegida para el Senado de Florida. Uno de sus principales proyectos fue asegurar los $2.3 millones requeridos en fondos estatales para la construcción del Centro Educativo Empresarial Liberty City en el Miami Dade Community College. El centro se inauguró en 1989 y luego, como agradecimiento a su apoyo y legado, fue renombrado como Centro de Educación Empresarial Carrie P. Meek.
En la actualidad el centro ubicado en el Recinto Norte es una importante herramienta en la creación de oportunidades educativas de emprendimiento y programas vocacionales relacionados con negocios, tecnología y desarrollo comunitario. Un lugar donde los estudiantes pueden obtener habilidades esenciales que los posicionarán como candidatos en el competitivo mercado laboral.
El centro cuenta con servicios de apoyo para completar programas académicos, obtener requisitos para títulos asociados, consejería para ayuda financiera y becas, además de la participación en seminarios y talleres.
Como líder al frente de esta gran institución, comprendo y apoyo el propósito en vida de la muy estimada legisladora, quien abrió el camino para tantos empresarios exitosos. El legado de la educación es y será único porque beneficia al individuo, a la familia, a la comunidad y al gobierno. Es un bien que merece la atención y el apoyo de todos.
Madeline Pumariega es la Presidenta del Miami Dade College.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2021, 1:53 p. m..