Los 6 pasos comunistas para alzarse con el poder y mantenerlo | Opinión
Cuba, Venezuela y Nicaragua son dictaduras comunistas, y Honduras y Bolivia están en vías de serlo.
Hay seis pasos que identifican qué hacer para tomar el poder y cómo lo han mantenido. Ellos son:
1) Dar clases a la juventud para inclinarla hacia la izquierda. Esta enseñanza suele ser solapada pero tendenciosa y generalmente empieza en la escuela elemental y continúa en la secundaria y primeros años universitarios. No es de la noche a la mañana y por lo general toma años en madurar hasta que se ven sus frutos. Normalmente hace énfasis en los beneficios que deben merecer los estudiantes, como serían matrícula, textos, almuerzo y transporte gratis, algo que supuestamente estaría garantizado bajo un gobierno de ellos.
En nuestro sistema algunos piensan que esta agenda es producto de la imaginación y por ende no existe en la realidad. Sin embargo, recordemos que los comunistas son pocos, pero organizados y sus acólitos tienen sus tareas bien definidas y las cumplen al dedillo.
2) Contactar a las Fuerzas Armadas en sus rangos superior, intermedio y bajo, indagando sus preferencias políticas y agrupándolos para sus fines, dictando clases de adoctrinamiento regular y conminándolos a reclutar nuevos miembros cuya misión a su vez será esparcir el funesto veneno. Por lo general los encargados de esta tarea son oficiales de rango intermedio con manejo de tropa.
Este paso es vital porque fabricará la lealtad necesaria en el generalato principalmente, para garantizar el resultado de unas supuestas elecciones limpias y respaldar posteriormente todas las medidas adoptadas por el nuevo gobierno, lo que en la práctica se traduce en represión a la población bajo la excusa de no permitir el desacato a la autoridad.
Es inútil intentar lograr el poder sin el apoyo militar porque se corre el riesgo de que esa presidencia sea efímera.
3) Aprovechar todas las ventajas que ofrece el sistema democrático para luego destruirlo. Increíblemente, los partidos comunistas agazapados bajo otros nombres rimbombantes, forman parte del padrón electoral por lo que participan en las elecciones. Se han percatado que la forma de llegar al poder sin despertar la ira internacional que provocaría un golpe militar son las elecciones que inocentemente les ofrece nuestro sistema.
Casi siempre, después de tomar el poder empiezan su contubernio con factores interesados, como serían el narcotráfico, la delincuencia internacional, los empresarios inescrupulosos y otros países afines con su doctrina.
En los últimos 20 años hemos visto surgir un modelo que han adoptado otros países, desde que Hugo Chávez lo implementara en Venezuela. Consiste en la creación de una Asamblea Constituyente que tiene como propósito diseñar una Constitución a imagen y semejanza del partido que la propone. De esta forma tratan de garantizarse una reelección indefinida.
4) Crear pobreza y marginalidad para luego aparentar que se hacen esfuerzos para remediar la situación. Inconcebiblemente, muchos no se percatan que la economía estaba mucho mejor antes que los comunistas tomaran el poder, y que simplemente toda la miseria y falta de oportunidades que la población sufre con su dictadura, fue fabricada por ellos, quienes después con “pañitos calientes” tratan de justificarlo todo y argumentan que están ayudando a los trabajadores a escapar de la explotación que les imponen sus patrones.
5) Descabezar todo liderazgo que surja para desmotivar las protestas callejeras. Ejemplos sobran como hemos visto en Cuba y Nicaragua, donde los opositores más destacados están presos o desaparecidos. En Venezuela, una dictadura disfrazada de democracia, pocos opositores son renombrados y otros le hacen el juego al régimen al aparentar oposición cuando en realidad forman parte del festín.
6) Agasajar a los jerarcas del régimen, incluyendo militares, gobernadores, alcaldes, jefes comunales y similares. Normalmente se trata de mantener felices a los cerebros del mal mediante privilegios negados a la población, que incluye regalos o dádivas en efectivo.
Todo un aparataje maléfico pero efectivo en su maldad, cuyo cuerpo de seguridad es tan maquiavélico en el caso cubano, que es contratado por otros gobiernos para sus maniobras inescrupulosas.
La pregunta que todos nos hacemos es, ¿y cómo salimos de ellos? primer lugar, no dejándolos reelegirse. Para ello es necesario que aparezcan verdaderos patriotas, insobornables, que exijan una votación manual y no electrónica, sobre todo para los casos venezolano y nicaragüense.
En el caso cubano, la represión es tan generalizada por tres generaciones, que allá se impone otra solución. Un consenso de naciones que impongan un bloqueo total, aéreo y naval. Por razones de humanidad no contemplamos otra acción porque el derramamiento de sangre sería mayúsculo, ya que a la dictadura lo que le importa es permanecer, aún a costa de la vida de seres humanos.
Pero la comunidad internacional tampoco debe permitir un régimen que por 62 años ha hecho lo que le viene en gana con su población.
En una cosa tenemos que estar claros. Cuando los comunistas toman el poder son como un perro rabioso, “hay que darles candela pa’que aflojen”.
Para no llegar a este punto, hay que evitar que asuman el poder.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.