BERNADETTE PARDO: La guerra del plástico
El crimen paga. Las manos alegres de ladrones en otras latitudes y aduaneros corruptos en otros países han creado una industria multimillonaria en la Florida y en otras partes, la plastificación. Los pasajeros que viajan de aquí a Cuba o a Venezuela se sienten obligados a envolver como momias sus maletas con plástico para evitar que les roben lo que llevan dentro cuando lleguen a sus destinos ansiosos por repartir los regalitos de la Yuma.
El contrato para plastificar el equipaje de estos viajeros es uno de los más codiciados en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA). La compañía Safe Wrap, pionera en este giro, tiene ese contrato exclusivo para envolver maletas en Miami.Un porcentaje de sus ganancias se destinan al aeropuerto (aproximadamente unos $11 millones el año pasado). Recientemente, la compañía se quejó de que su negocio está siendo afectado muy adversamente por la competencia de compañías similares que operan fuera del aeropuerto. En las guerras del plástico, Safe Wrap se acaba de anotar una victoria de 10 a 2.
Ese fue el resultado de la votación el pasado martes cuando la Comisión de Miami Dade decidió eliminar la competencia de Safe Wrap creando un monopolio feudal que abarca todo el condado y que amenaza con complicar aún más el paso de 40,000 maletas al día por MIA.
Los argumentos a favor de estas medidas restrictivas son: que el plástico que usan las compañías de fuera es de inferior calidad y causa problemas en las correas mecánicas para transportar maletas. Que la agencia federal TSA por motivos de seguridad abre el 17 por ciento de las maletas y que solo Safe Wrap le ofrece al consumidor la garantía de forrar sus maletas de nuevo sin costo adicional. El argumento de peso y de plata es que el Aeropuerto podría perder esos $11 millones en ingresos si a Safe Wrap no le va bien.
Las compañías que compiten con Safe Wrap le ofrecen ciertas ventajas al consumidor, servicio a domicilio y un costo mucho más bajo ($6 por maleta comparado con $20 en el Aeropuerto).
Quizás la mayoría de la comisión votó a favor de regular la calidad del plástico de las “compañías piratas” para proteger al consumidor y a Safe Wrap, o quizás porque Safe Wrap ha contribuido con más de $55,000 dólares a las campañas de ciertos comisionados en los últimos dos años.
Daniella Levine Cava fue una de dos comisionados que votaron en contra de las nuevas reglas. El otro fue el presidente de la comisión Jean Monestime. Levine Cava nos dijo que los argumentos de Safe Wrap no la convencieron y que, por el contrario, considera que las nuevas reglas podrían complicar y entorpecer las operaciones del Aeropuerto.
Eso fue precisamente lo que advirtieron los funcionarios del Aeropuerto, entre ellos el director de MIA Emilio González, quienes se oponen a estas nuevas reglas que los convierten en la policía del plástico.
El alcalde de Miami Dade Carlos Giménez también se opone a este desatino. Tanto es así que ya ha dicho que planea vetar esta decisión de la comisión. La comisionada Rebeca Sosa votó a favor de una enmienda que requiere que las consecuencias de las nuevas reglas de plastificación sean exploradas a fondo durante los próximos 60 días.
Todo esto me recuerda la célebre frase de la película El Graduado que lanzó a Dustin Hoffman a la fama en 1967. En esta, en una sola palabra, “plásticos”, le revelan al recién graduado el secreto del futuro. El plástico paga.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2015, 4:15 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: La guerra del plástico."