Opinión

DORA AMADOR: El cisma ortodoxo católico se reconcilia en Cuba

El papa Francisco (izq.) y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill, se reúnen en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, en un encuentro histórico de dos iglesias separadas por un cisma desde hace mil años.
El papa Francisco (izq.) y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill, se reúnen en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, en un encuentro histórico de dos iglesias separadas por un cisma desde hace mil años. AP

Los cubanos cristianos estamos henchidos de gratitud porque es en Cuba donde hoy, 12 de febrero de 2016, se hace realidad lo que algunos han llamado el “evento del milenio”, otros “un encuentro histórico” y con razón y la intervención de la Divina Providencia lo es. El Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Cirilo, o Kirill, dirigente de 165 millones de ortodoxos rusos, y el papa Francisco, vicario de Cristo para mil 200 millones de católicos, están reunidos en La Habana. Desde el siglo I hasta el XI, existía una sola Iglesia cristiana: la católica, es decir, cristiana universal. Pero en 1054 ocurre el gran cisma que divide a los cristianos por primera vez. Se separan religiosamente así Oriente y Occidente por razones teológicas fundamentales.

Pero no es de súbito y sin largo tiempo de reflexión por ambas partes que sucede lo que al fin sucedió. Hace más de 20 años que por una vía u otra –cartas, reuniones privadas de enviados eclesiásticos y señales inconfundibles– se ha estado tratando de que las Iglesias, que congregan el mayor número de cristianos del mundo, lograran sanar esa herida.

“Puentes: eso es lo que debemos construir. Paso a paso, hasta llegar a darles la mano a los que están al otro lado. Los puentes durarán y contribuirán a la paz. Los muros no: parece que nos defienden, pero solo nos separan”, dijo Francisco hace unos días en Roma.

Y es así que un puente destrozado hace mil años se reconstruyó, listo para ser cruzado. Una reconciliación de la cristiandad europea, pero fuera de Europa, y se eligió de Cuba porque el patriarca ruso no quería llevarlo a cabo en ese continente vinculado a la grave historia de la separación y los conflictos entre los cristianos. Pero yo añado que Rusia y Cuba han vivido el cruel ateísmo de estado del totalitarismo, y es muy significativo que precisamente sea en uno de ellos donde se deben reconciliar las Iglesias cristianas perseguidas y donde se quiso borrar el nombre de Dios de todas las almas.

Un comunicado de la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú resalta que “desean que sea una señal de esperanza para todos los hombres de buena voluntad, invitando a todos los cristianos a rezar para que Dios bendiga este encuentro”.

Los temas centrales que han declarado a la prensa serán las horrendas persecuciones y matanza de cristianos en el Medio Oriente y África, además de las relaciones bilaterales y la política internacional.

El encuentro está llamado a subrayar la importancia y la urgencia de la adopción de una nueva agenda global. Las cuestiones teológicas que las separan no pueden ser discutidas en dos horas. Por lo que es casi seguro que este es el primer paso para la anhelada visita del Santo Padre a Rusia.

Se reunieron en el Aeropuerto Internacional José Martí, con la firma de una declaración conjunta.

Kirill fue recibido por Raúl Castro, con quien se reunió en privado el mismo jueves, cuando llegó. La Secretaría General de Naciones Unidas calificó de histórica esta reunión en La Habana y la Iglesia ortodoxa copta, la más numerosa denominación cristiana de Medio Oriente, y la que más está sufriendo los ataques salvajes de los terroristas del Islam, celebró la entrevista y apoyó cualquier diálogo dirigido a lograr la unidad.

Según el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la reunión cobra una especial relevancia en el contexto de la actual tensión internacional. “Es sumamente importante que esta reunión tenga lugar ahora. El avance en la solución de los problemas internacionales dependerá, en gran medida, de la interacción entre las dos Iglesias”, afirmó el cardenal.

Pero hay dos asuntos que no se mencionan y que ocupan un alto lugar en la agenda de los religiosos: las situaciones que viven Ucrania y Cuba. Ya no es tan hiriente para los rusos que millones de ucranianos ortodoxos se convirtieran a la Iglesia católica a principios del siglo XX, lo apremiante es evitar una guerra total en Ucrania, reconciliar el país. Y lo último, pero no por eso lo menos importante: tengo fe de que el papa Francisco exigirá cuentas a Raúl Castro por no cumplir con los compromisos contraídos con el gobierno de Estados Unidos cuando Castro y Obama decidieron, a instancias del papa, restablecer relaciones diplomáticas y normalizar las relaciones entre ambos países.

¿Qué hará Raúl Castro después de esta visita que como un relámpago le avisa la proximidad de los truenos?

Periodista cubanoamericana.

doramador.com

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