Abramos paso a las guagüitas en Miami-Dade
Algunos quizá se pregunten cómo es posible que un condado tan cosmopolita como el nuestro carezca de un sistema eficiente de transporte a la altura de la metrópolis a la que aspiramos a convertirnos; y es que se trata de un esfuerzo común y verdaderos deseos de avanzar con efectividad. Precisamente ahora que estamos siendo partícipes de esta importante fase que estamos a punto de iniciar con la implementación de las guagüitas.
Recuerdo que hace justamente dos décadas, ya existía un concepto muy similar a cargo de nuestros hermanos nicaragüenses, que ya en ese entonces constituían una fuerza laboral importante en nuestra comunidad. El gobierno condal les prohibió continuar con sus servicios de guagüitas auxiliares que movían usuarios por los vecindarios. Recuerdo que se plantaron en lo que es hoy Museum Park con el propósito de no moverse hasta que se les restableciera la autorización de continuar proveyendo ese servicio. Fueron a verme en mi calidad de alcalde de Miami y les prometí hacer todo lo posible por ayudarles.
Desafortunadamente no fue posible. Dicen que el tiempo se encarga de rectificar las cosas; y yo agrego, el tiempo y no darse por vencido. Regreso veinte años después con la capacidad de convertir este proyecto en realidad. No es solo una deuda pendiente con los residentes del condado, sino que está demostrada su efectividad, que es una meta alcanzable y que nos sentiremos aliviados una vez que se implemente el sistema.
Está claro que necesitamos desplazarnos desde nuestros vecindarios hasta la próxima parada de autobús o estación de Metro. Aunque decidamos utilizar el transporte público, la mayoría de las veces nos venos forzados a usar nuestro carro para un tramo del viaje. Y si a eso le agregamos $4 diarios que nos cuesta el estacionamiento donde dejamos nuestro vehículo, saquen ustedes la cuenta y verán que para muchos significa un verdadero sacrificio económico. De alguna manera hay que llegar hasta el medio de transporte público que nos acerque a nuestro destino final. Y digo acerque porque la mayoría de las veces es solo eso. Ya sea el tramo inicial o el final de nuestra trayectoria, tenemos que empatar a pie, en bicicleta o hasta en patines, para llegar al punto deseado.
En las áreas incorporadas tenemos la opción de los trolleys para esa milla inicial o final de nuestro recorrido, costeados en parte por el impuesto del medio centavo. Pero en las no incorporadas es otro cantar, ya que no reciben una cantidad justa de ese impuesto y quedan muy rezagadas y con escasas opciones de transporte público. O sea, el carro no es una opción sino una necesidad.
Durante el último año me reuní con los comisionados Zapata, Souto y el chairman Bovo, en cuyos distritos hay muy pocas o ninguna municipalidad. Hablamos de la necesidad urgente de resolver precisamente lo que pudiéramos definir como el primer o el último tramo de la ruta, implementando un sistema de pequeños autobuses o jitneys, disminuyendo al mismo tiempo el volumen de tráfico que paraliza la ciudad diariamente.
Este esfuerzo culminó con una resolución aprobada por mayoría del comité el pasado 15 de junio. Si se aprueba en la comisión y se convierte en ordenanza, estaríamos inaugurando una nueva era hacia un sistema de transporte público más efectivo y de bajo costo ($1.00) con unas 500 “guagüitas” o jitneys que completarían los eslabones perdidos de la trayectoria urbana.
Los burócratas han bautizado estos minibuses con el nombre de on-demand-flexible-circulators, pero yo prefiero llamarlos One-dollar circulators. Creo que es un término más manejable y fácil de recordar para los usuarios. Los dueños de estos mini buses trasladarían pasajeros que se dirijan a paradas de autobuses o estaciones de Metro. Los usuarios tendrían acceso inmediato a un pase dorado o one-day-golden pass para llegar a su punto de destino. Resumiendo los puntos más importantes:
▪ Dar mayor prioridad a los choferes de alquiler ya existentes, para que brinden el servicio al público.
▪ Complementar los servicios de Metrorail y Metrobus con estos vehículos durante las horas pico y de esa forma aliviar la congestión vehicular.
▪ Incentivar el uso de transporte público a través del pase diario a los usuarios de los “ODC”.
▪ Proveer un mecanismo que incentive el viaje de pasaje compartido a lo largo del condado (similar a lo que hacen Uber y Lyft).
▪ Incrementar la capacidad de pasaje compartido de aproximadamente 12 pasajeros.
▪ Competir con Uber y Lyft añadiendo estos 500 mini buses al mercado del transporte.
El condado Miami-Dade debe ir al frente en el tema del transporte. De lo contrario dejaremos un vacío por llenar. La naturaleza aborrece el vacío, y en este caso la naturaleza son Uber y Lyft, donde los choferes trabajan por un salario pero no comparten ganancias.
Es hora de ofrecer a los usuarios ese alivio para el primer o el último tramo, a la vez que se crea un incentivo para los choferes con licencias o medallones que les permita ser los dueños de las franquicias y recoger los frutos de la cosecha.
Comisionado de Miami-Dade por el Distrito 7.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de julio de 2016, 3:14 p. m. with the headline "Abramos paso a las guagüitas en Miami-Dade."