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Cartas

¿Perdonar u olvidar?

Cuando alguien nos ha causado un daño, pero se arrepiente y nos pide perdón sinceramente, debemos perdonarlo. Ese es el ejemplo que nos da Dios, perdonar al arrepentido. Pero si perdonamos a quien persiste en el error, lo más seguro es que a la primera oportunidad volvería a traicionarnos. En este caso, lo mejor es tratar de ignorar a esa persona y no guardarle rencor. Eso, ya es una especie de perdón.

El que no puede perdonar ni olvidar se convierte en un esclavo del rencor y el odio, emociones negativas que tienen el poder de destruir cuerpo y alma.

El rencor es un gran resentimiento que amarga la vida y daña el carácter. El hombre debe perdonar, o al menos, intentar olvidar.

El rencor surge de una situación desagradable del pasado que nos mantiene atados a ingratos recuerdos que nos lastiman y no nos permiten disfrutar plenamente del presente.

A quien no pide perdón por una falta y persiste en ella, debemos ignorarlo y cuidarnos de él, pero sin odiarlo.

Sin embargo, hay daños tan grandes que son casi imposibles de perdonar y menos de olvidar. Por ejemplo, ¿Puede una persona común perdonar u olvidar a alguien que asesinó a sus padres y violó a sus hijas? No, no es tan fácil, ¿Quién moralmente podría condenarlo si no puede ni olvidar ni absolver? Hay cosas que no se pueden perdonar, máxime si no existe un arrepentimiento sincero.

Si todo se pudiera perdonar sin que medie el pedido de perdón, el remordimiento y la enmienda, no existiría el castigo, y menos, el terrorífico infierno.

José M. Burgos S.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de febrero de 2015, 3:00 p. m. with the headline "¿Perdonar u olvidar?."

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