Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

Una abrumadora tristeza

Mientras más repetimos casi mecánicamente “se nos fue Joseíto”, nuestros corazones se preguntan qué pasó, como si no estuviésemos hablando de una realidad irreversible, sino de algo todavía inconcluso. Ciertamente, aun ante el féretro cerrado, nos queda el aquello de “¿podrá ser todo esto cierto?”.

Antes de concluir esta nota, no podemos menos que agradecer a El Nuevo Herald la prodigalidad de información, fotos y formidable comentarios aparecidos en muchas de sus páginas en estos días posteriores al fallecimiento de nuestro irremplazable José Fernández, dado lo cual no nos quedaría mucho por comentar.

Sólo agreguemos que a pesar de estos momentos tan tristes y perturbadores, no dejemos de dar gracias por la alegría que Joseíto nos proporcionó en sus cortos años entre nosotros. Entre penas y sobresaltos personales, sociales y políticos, su sola figura prendía la llama de la esperanza de vivir al observar a alguien con deseos de ser útil, de ser positivo y batallador que consiguió vivir el fruto de sus esfuerzos. Agradezcamos al querido José Fernández su afán de libertad, de fraternidad y de devoción a familia y amigos.

Te nos fuiste Joseíto. Parece que el Padre celestial te tenía deparado otro tipo de juego en el más allá, pero por acá te extrañaremos y te recordaremos siempre. Descansa en paz, hijo.

Efraín R. Infante

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2016, 2:29 p. m. with the headline "Una abrumadora tristeza."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA