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Cartas

La libertad mental

Aunque la libertad humana de expresar lo que sentimos, dentro de un marco de respeto, es un derecho fundamental del ser humano, pocos son los que luchan por dicho derecho.

El hombre, sin darse cuenta, ha sido condicionado por las estructuras de las sociedades modernas que han contaminado su mente a través de informaciones inexactas, tecnología adictiva que lo convierte en un ente solitario dentro de una multitud que poco a poco lo robotiza y hace que pierda el sentido de la amistad y solidaridad humana.

La juventud de hoy parece programada, pocos ven las cosas con claridad porque, sin que se den cuenta, sus mentes han sido manipuladas con hilos invisibles llegando al extremo de que si no es con una calculadora, son incapaces de realizar una sencilla operación matemática. Poco hablan entre sí, porque prefieren comunicarse a través de sofisticados aparatos de alta tecnología que les roba la facultad de expresarse verbalmente con facilidad.

Mientras la ciencia continúa su avance desenfrenado, las ciudades y los océanos se contaminan con daños ecológicos irreversibles, la capa de ozono se deteriora y surgen nuevas armas de destrucción masiva que amenazan con el exterminio de la humanidad.

El mundo ha perdido su equilibrio.

El sistema de gobierno actual controla al hombre y lo somete al trabajo y al consumismo, sin darle tiempo para pensar. Las religiones igualmente anulan la libertad de pensar e imponen a sus fieles dogmas que deben acatar sin protestar. El hombre ha perdido la autoestima y quizás ya ha llegado a enfrentar una situación irreversible.

Tal vez lo ideal sería vivir en medio de la naturaleza, sin junglas de asfalto, sin armas ni contaminación, en medio de grandes hortalizas, huertas y ríos limpios, con solamente la tecnología y la investigación necesaria para despertar en el hombre su verdadera humanidad, pero hemos tomado un camino diferente y no hay otra alternativa sino adaptarnos.

La religión también es muy importante, vivir exclusivamente de manera material es no vivir, o quizás, vivir a medias. Tanto la ciencia como la religión y también la familia deben estar libres de dogmas e imposiciones, todo condicionamiento colectivo forzado produce estrés, enferma el cuerpo, la mente y el espíritu y apresura la vejez.

Nadie tiene la verdad absoluta y el hombre moderno con un nivel académico promedio o alto, no acepta imposiciones.

José M. Burgos S.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2016, 6:29 a. m. with the headline "La libertad mental."

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