Las Damas de Blanco divididas
El mitin de repudio a Alejandrina García de la Riva en el Té Literario –16 de diciembre–, en la sede de las Damas de Blanco, en La Habana, causa pena. Desde luego, este incidente no va a opacar la prestigiosa trayectoria de esta organización.
¿Es posible que quienes han sido humilladas y agredidas en actos de repudio dirigidos por la Seguridad del Estado cubano, por defender la libertad de expresión y los derechos humanos, cometan el mismo error? Peor aún, ¿contra una de sus integrantes fundadoras?
Para García de la Riva “el acoso que sufrió fue motivado por sus diferencias con la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler” (Café Fuerte, W. Cancio, febrero 12). Como ella atestigua, “ninguna de las mujeres que gritaban y trataron de agredirme ese día me conocen”. Y le gritaban “no queremos escucharla!, que se vaya!, abajo los traidores!” todo esto en presencia de Berta y su esposo. ¿Qué hacía éste allí? Él no pertenece a esa organización. No se ve en el video que tratasen de evitar el mitin de repudio. ¡Vergonzoso!
Y agregó Alejandrina: Berta “tiene coaccionadas a las mujeres, le tienen miedo, porque las expulsa, les quita la línea telefónica, y los alimentos, y llama a la Fundación Nacional Cubanoamericana en Miami para que les retiren la ayuda”.
Son muy serios los comentarios de Alejandrina, vía telefónica, desde Perico: “Berta está destruyendo el movimiento con su actitud de no escuchar ni tolerar que se le hagan críticas, se ha convertido en una dictadora”.
Según el Nuevo Herald, 18 de febrero, Berta “no renunciará porque se lo pidan miembros del grupo en el exilio”, y según ella “las cosas internas de las Damas de Blanco se resuelven en el núcleo dentro de Cuba”, creando división entre las de adentro y las de afuera, a las que excluye. Sin embargo, no excluye la ayuda económica que ella recibe de afuera.
Jesús Lázaro
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "Las Damas de Blanco divididas."