Una vergüenza para el mundo
¿Que no va a aceptar el resultado de las elecciones? ¿Qué tipo de americano es Donald Trump cuando se atreve a dejar entrever algo así acerca de uno de los pilares de la democracia americana? Tal y como dijo Joe Biden: “A Trump le falta el centro moral de lo que es ser un americano”. Pero no solo le falta, sino que ni siquiera sabe que algo así existe.
¿Qué es lo que quiere? ¿Una guerra civil donde la gente se mate para que él tome el poder? ¿Qué es lo que en realidad pretende? ¿Hacer involucionar a los Estados Unidos y convertirlo en un país donde la gente se sacrifique por caudillos políticos?
Una catástrofe moral, política y personal. Así se resume este candidato, quien desde los años 80 está repitiendo lo mismo: que EEUU es un desastre. Una obsesión, una idea fija que tiene desde hace casi cuarenta años. Trump es un monotemático que dijo sobre Ronald Reagan exactamente lo mismo que ahora achaca a Obama y Clinton. Daría risa, si no fuera tan real. Ni a las figuras históricas de su propio partido respeta, así sean estas de la estatura de Reagan.
Su idea del mundo es solo un mercado, tan simplista, que todo lo reduce a transacciones monetarias del tipo “me pagas o no te doy”. Es tan desconocedor de la historia que no valora alianzas como la OTAN y se muestra en cada palabra, cada acción, como un ser lleno de odio hacia todas las cosas y personas.
Es tan desoladoramente indecente, que no podía parar de comentar refiriéndose a Hillary Clinton como “such a nasty woman”, delante de toda la nación y el mundo, ignorando el elemental respeto que le merece su rival. Admirador de Putin, se deshace en alabanzas sobre este semidictador y lo pone por encima de políticos de su propio país, a la vez que lo incita a acaparar información secreta sobre su propia patria.
Es tan inconsistente y superficial en sus juicios, que afirma en público creerle a Wikileaks, mientras ignora rotundamente a catorce agencias de inteligencia de Estados Unidos.
Pero Hillary Clinton también lo definió con certeza al decir que es un peligro para el mundo. Y no solo un peligro, sino también una vergüenza, puede agregarse.
No obstante, si el debate tuvo algo bueno, fue que lo retrató tan fielmente que es posible que signifique los clavos de su propio ataúd. Comprados, pulidos, engrasados y clavados por él mismo, con su inmenso egocentrismo y retórica de odio, solo superados por su monstruosa ignorancia.
Eric Artiles
Miami Lakes
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de octubre de 2016, 7:21 a. m. with the headline "Una vergüenza para el mundo."