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Cartas

Intolerancia y falta de libertad

Para nadie es un secreto que a la caída del bloque socialista de Europa del Este, Cuba se quedó privada del apoyo que le brindaban los países miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica.

Obligados por las circunstancias, el gobierno cubano comenzó una serie de reformas destinadas, supuestamente, a eliminar la pobreza en la que se vio sumida la nación. Y digo supuestamente porque de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano, la pobreza humana se define como la negación de las oportunidades básicas para el desarrollo humano, referido a la baja expectativa de vida, a la educación elemental, a los medios materiales, a la libertad, la dignidad, y a la exclusión social.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas está escrito que los padres tiene el derecho a escoger qué tipo de educación quieren para sus hijos: la laica o la religiosa. A pesar de ser Cuba consignataria de dicha declaración desde el año 1948, el gobierno cubano niega este derecho a los padres. En Cuba todas las escuelas son laicas y la enseñanza de la filosofía marxista es obligatoria desde el nivel medio.

Esto pudiera parecer un hecho intrascendente pero no lo es. Según la filosofía marxista la coexistencia pacífica no puede ser trasladada del terreno político al terreno ideológico. El marxismo exige que se refute con “sólidos argumentos” cualquier doctrina filosófica opuesta al materialismo dialéctico. De esta manera, las escuelas cubanas se convierten en verdaderos centros de adoctrinamiento político caracterizados por la intolerancia.

Las amenazas, la persecución política, el encarcelamiento a los opositores, los enfrentamientos entre los diferentes sectores de la población son el resultado de esta intolerancia. Y donde hay intolerancia no hay libertad.

Ninguna de las medidas anunciadas por el gobierno cubano está dirigida a garantizar la dignidad humana ni el desarrollo pleno del hombre.

No considero inoportuno terminar este breve comentario con una frase del Héroe Nacional de la República de Cuba: “Los hombres, como los pueblos, no se curan del mal que les roe el hueso con mejunjes de última hora”.

Carlos Alejandro

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Esta historia fue publicada originalmente el 7 de noviembre de 2016, 6:26 a. m. with the headline "Intolerancia y falta de libertad."

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