A construir el futuro
Por fin llegó y pasó el día de las elecciones. Veremos si ahora si nos podemos sentar a la mesa sin el continuo soniquete del teléfono. Se impone reflexionar un poco acerca de lo acontecido durante la campaña tanto así como que nada se puede dar por hecho hasta que en efecto ha sucedido. Que la opinión pública no es tan fácilmente influenciable, o al menos no tanto como muchos medios de difusión se creen. Que el pueblo no es siempre el rebaño manipulable al cual se le puede disfrazar la información restándole importancia a los más graves aconteceres y otorgándole carácter delictivo y criminal a situaciones ínfimas e intrascendentes. Imparcialidad y credibilidad deberían ser la máxima imperante en estos medios.
Deberíamos en un futuro tener muy en cuenta que las encuestas suelen tener un margen de error mucho más grande del que se le supone. También fuera bueno pensar que las traiciones se pagan a veces muy caro y que la fidelidad al partido donde se milita es también una garantía para los electores que en su momento los apoyaron, si es que se quiere seguir proyectando confiabilidad en ellos.
No siempre la memoria de los pueblos es tan mala como suele darse por sentado. Darle un giro a este país hacia la izquierda no está siendo tan sencillo como se ha pretendido.
A Dios sólo le pido que a esta gran nación la ampare de todo mal para que continúe siendo la América Inmortal, faro de luz que al mundo alumbre y que el Espíritu Santo ilumine al señor presidente para que la reconduzca por la senda de gloria por la cual esta nación ha transitado a través de los tiempos.
Dios nos ayude, a él, y a todos.
Elena Núñez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de noviembre de 2016, 5:25 p. m. with the headline "A construir el futuro."