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Cartas

La panadería intervenida

Cuando a mi abuelo, en Mayarí (Oriente), el gobierno le intervino la panadería (que había construido en el año 1900) mandó a uno de sus hijos y a un nieto a la casa de Angel Castro para que lo ayudara con Fidel y le devolvieran su panadería. Desde muy jóvenes ellos eran buenos amigos. Eran tocayos, uno de Galicia y otro de Andalucía. Angel Castro tenía sus tierras en Birán, a varios kilómetros de Mayarí, y cuando su esposa Lina venía al pueblo con sus hijos a comprar, ropa, zapatos, etc., se hospedaba en casa de su amigo, Angel Romero. Cuando le dieron el recado de su amigo, él le respondió: “Dile a don Angel, que no lo puedo ayudar, porque ese sinvergüenza de Fidel me quitó las tierras y me ha dejado sin nada”.

Si Fidel Castro no respetó a sus padres, ¿qué podía esperar el pueblo de Cuba? Intervino todo y todo lo destruyó. Ahora murió. ¿Pero qué de todo el daño que ha hecho? Debemos estar contentos porque ese monstruo ya no existe, pero, qué bueno que se hubiera muerto al nacer, aunque su madre hubiera sufrido esa pérdida, pero le hubiera ahorrado al pueblo de Cuba ese sufrimiento, esas injusticias que todos hemos pasado.

Ahora nos queda Raúl, “más de lo mismo”.

Roger Romero

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2016, 3:37 p. m. with the headline "La panadería intervenida."

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