Antipapas y antipresidente
El colegio electoral no es una invención americana ni de Hamilton, tras ser incluido en la Constitución de Estados Unidos en 1789, sino que es una reliquia medieval copiada. Sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando los reyes francos, carolingios, bohemios, húngaros y polacos eran elegidos por sus pares, reunidos en colegios de electores formados por duques, marqueses, condes y obispos.
Se utilizaron fórmulas similares para elegir altos magistrados en las ciudades-repúblicas del norte de Italia, así como abades y abadesas de los dominicos y otras órdenes monásticas. Pronto les siguió el cónclave de los cardenales para elegir al Papa. Inicialmente, votaban los cardenales-obispos de más alto rango, los cuales se suponía que serían capaces de persuadir a los cardenales-sacerdotes y a los cardenales-diáconos. Pero a menudo surgió la discordia entre la “parte más sabia” (los obispos) y la “parte mayor” en votos. Una serie de candidatos se negaban a aceptar la derrota, lo que provocó el auto-nombramiento de “antipapas” y crearon varios cismas en la Iglesia.
Algo similar está ocurriendo hoy en día al haber amplias manifestaciones populares, que reclaman el derecho de casi tres millones de votantes ignorados, al pedirles a los electores republicanos abstenerse de votar por Trump y crear un antipresidente, parafraseando el nombramiento de antipapas.
Increíblemente en este siglo XXI estamos utilizando fórmulas del siglo XI para escoger a nuestro principal dirigente.
John S. Edenhofer
Hollywood, Florida
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2016, 7:53 p. m. with the headline "Antipapas y antipresidente."