Una gloria del béisbol
“No me digan que seré elegido después que muera. No quiero que ocurra eso después que yo muera. Me gustaría que fuera en vida, quiero disfrutarlo”, dijo Saturnino Orestes “Minnie” Miñoso, cuando le preguntaron por qué no había sido elegido al Salón de la Fama
Una gloria del béisbol cubano, Minnie Miñoso, murió el domingo pasado a la supuesta edad de 92 años. Oficialmente nació en el pueblo de Perico, un 29 de noviembre del año 1925, aunque algunos dicen que fue dos años antes. Miñoso comenzó a jugar con los Medias Blancas de Chicago en 1951, cuando fue canjeado por los Indios de Cleveland, donde estuvo dos años sin gran consecuencia.
En Chicago se lució por dar siempre el máximo esfuerzo, por su personalidad afable y modesta, y como un pelotero veloz, con una gran defensa en el jardín izquierdo y un gran bate. En su primera aparición disparó un cuadrangular y terminó su brillante carrera durante sus 12 años con los Medias Blancas con un promedio de bateo de 304, 808 carreras impulsadas y 105 cuadrangulares. Fue 9 veces elegido a la selección de estrellas, pero aunque se lo merecía, nunca llegó en vida al Salón de la Fama, un sueño que añoraba.
En los años cincuenta, en un congreso médico que fui con mi padre, comprobé la popularidad y el cariño que le tenían en Chicago a este, el primer pelotero negro con ese equipo de grandes ligas. Cada vez que los taxistas nos identificaban como cubanos, automáticamente hablaban de su ídolo “Minnie”. Tuve en ese viaje ocasión de verlo jugar y también lo vi hace pocos años en un club local, donde hablamos y obtuve un autógrafo para mi nieto como recuerdo de ese gran cubano y pelotero.
Que descanse en paz, y no dudo que su temor a que lo acepten en Cooperstown después de fallecer se cumpla.
Fernando J. Milanés
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Una gloria del béisbol."