Sanciones de Obama a Rusia
Las recientes “sanciones a Rusia por sus supuestas interferencias en las elecciones de noviembre han vuelto a poner en evidencia [no sólo] la profunda división entre la actual Administración de Barack Obama y la entrante, a partir del 20 de enero, de Donald Trump”, sino también los estrechos vínculos entre Vladimir Putin y el presidente electo, quien opina que “es hora de que nuestro país avance hacia cosas más grandes y mejores”.
Durante la campaña electoral se insistió en que Moscú estaba detrás de la publicación de correos electrónicos de sectores del Partido Demócrata –no así del Partido Republicano– con el fin de desacreditar a Hillary Clinton y favorecer a Donald Trump. Resultó ser como dice el refrán: “Cuando el río suena es que piedras trae”. Y piedras trajo pues “los servicios de inteligencia estadounidenses han dicho que el propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, estuvo directamente involucrado en la estrategia de esos ciberataques que permitieron el robo y filtración de 20,000 correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC) y otros muchos mensajes de la campaña de Clinton” [Véase el Nuevo Herald, diciembre 30, Las sanciones a Rusia vuelven a marcar el abismo entre Obama y Trump].
Como consecuencia de esta borrascosa situación “que pone en entredicho la legitimidad” de la victoria del presidente electo, Obama emitió sanciones contra Rusia, entre ellas la expulsión de 35 diplomáticos rusos. Ante estas medidas Putin “anunció hoy que no expulsará a ningún diplomático de EEUU en represalia”, aunque enfatizó que de la Administración de Trump, cuando sea presidente, dependerán “los próximos pasos para el restablecimiento de relaciones ruso estadounidenses”.
Posibles lecturas a esta posición de Putin de no tomar represalias. Una lectura sería que va a esperar al día 20 por Trump. Otra, que ciertamente hubiese estado implicado en los ciberataques, lo que abre preguntas como: ¿en complicidad con el magnate? O quizás, si al sentirse descubierto por las investigaciones hechas por las agencias de seguridad estadounidenses quisiera evitar un escándalo diplomático de mayor trascendencia.
Parece, además, que Trump quisiera complacer a Putin descartando a su favorito, Mitt Romney –anti ruso–, para secretario de Estado al escoger a Rex W. Tillerson, condecorado con la medalla Orden de la Amistad en 2013 por Putin.
Jesús Lázaro
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2017, 2:08 p. m. with the headline "Sanciones de Obama a Rusia."