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Cartas

La fe, la ciencia y la Marcha por la Vida

Al cumplirse un año más de la legalización del aborto por la Corte Suprema, en 1973, el viernes 27 se realizó en Washington una Marcha por la Vida. El sábado anterior, en Washington y otras ciudades, marcharon mujeres defendiendo sus derechos, entre ellos el de interrumpir el embarazo. Si bien los derechos de la mujer son derechos humanos, no son considerados derechos religiosos. Más allá de los aspectos políticos y económicos, este tópico hunde sus raíces en el binomio fe-ciencia.

Quienes están a favor del aborto, creyentes o no creyentes, no consideran que Dios coloque un alma en cada embrión, por lo que un aborto en etapas tempranas del embarazo para ellos no es un crimen como tanto se acusa.

Otros creyentes más unidos a la tradición eclesiástica sostienen que Dios crea un alma para cada persona y que la coloca en el instante en que el óvulo es fecundado por el espermatozoide (concepción), de ahí la oposición al aborto.

Puede objetarse contra el segundo grupo que la Iglesia enseñó por miles de años que Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, hasta que llegó la teoría de la evolución; que enseñó que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra hasta que llegó Copérnico. Entonces, ¿hasta qué punto una persona debe asumir y considerar como cierto que Dios crea un alma para cada embrión?

Se puede observar, en las marchas a favor de la vida, matrimonios con uno o dos hijos. Lo mismo puede observarse a la salida de las iglesias los domingos. Salta, pues, la pregunta: ¿Y los otros hijos, dónde están? Según la encíclica Humanae Vitae proclamada por Paulo VI el 25 de julio de 1968, el único método admitido por la Iglesia católica para evitar los hijos es el de los ritmos biológicos, o sea, limitar las relaciones matrimoniales a los días en los cuales el óvulo es infecundo. La misma encíclica condena la “esterilización directa, perpetua o temporal” (tanto del hombre como de la mujer) y el empleo de recursos artificiales.

En tema tan espinoso como éste lo más apropiado sería dejar que cada cual actúe acorde con sus principios respetando los puntos de vista opuestos sin obligar a nadie a mantener una línea moral determinada.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2017, 5:34 a. m. with the headline "La fe, la ciencia y la Marcha por la Vida."

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