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Cartas

El portazo de Sally

Sally Yates, la fiscal general interina desde el 20 de enero, se pronunció públicamente para no defender la orden ejecutiva emitida por su presidente sobre la entrada al país de extranjeros procedentes de 7 países, todos de mayoría musulmana. Consecuentemente Trump rememoró el clásico “You’re fired!” de su show televisivo y la despidió ipso facto.

Tenía que ser así. No sorprendió a nadie y menos a la procuradora general. Es claro que si el conocimiento legal y la conciencia de Sally no le permitían defender la orden presidencial ante las cortes, lo que procedía era su renuncia. Pero en Sally prevaleció su apego a las leyes y sobretodo su civismo ciudadano por encima del cargo. La renuncia discreta a sotto voce hubiera sido una formalidad contraria a su conciencia.

Su gesto público sitúa al fiscal general que nomine el Presidente y sea aprobado por el Senado en una situación incómoda. Hay cortes que ya han declarado inconstitucional la orden de discriminación por origen en las puertas de la Unión Americana, cientos de diplomáticos la han calificado de ilegal y esto junto con la alegación pública de la ex fiscal interina harán muy difícil para cualquier profesional de la judicatura sostener la validez constitucional de la medida. Sally Yates quiso dar el portazo, en vez de salir por la puerta de atrás. Ella juró ser fiel a las leyes del país para ejercer su cargo. Nadie está por encima de la ley. Honor a Sally Yates.

Andrés Pérez

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2017, 5:54 a. m. with the headline "El portazo de Sally."

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