Batalla en la Corte Suprema
Con la muerte inesperada del magistrado Antonin Scalia el 13 de febrero de 2016, su posición en la Corte Suprema está vacante y el presidente Donald Trump ha nombrado al juez Neil Gorsuch para ocupar el puesto. El procedimiento exige que la nominación tiene que ser confirmada por el Senado de EEUU, donde los demócratas han amenazado con bloquear a cualquier candidato conservador.
Con anterioridad, el expresidente Barack Obama había intentado cubrir la vacante y designó al juez Merrick Garland para cubrir el cargo, pero el Senado se negó a aceptarlo, y en medio de una contienda por la Casa Blanca, donde los demócratas pensaban que tenían el triunfo asegurado, la nominación del juez Garland no recibió el apoyo necesario y no fue considerada por ninguno de los dos bandos. Obama no luchó por la aprobación de su nominado, confiado en la victoria de Hillary Clinton y una mayoría demócrata en el Senado y el Congreso, que le facilitarían el camino para la nominación de Garland a la Corte Suprema.
La batalla por la nominación del juez Neil Gorsuch, nombrado por el presidente Trump, se calienta. Tanto demócratas como republicanos alistan sus fuerzas para una batalla que será muy dura. Para la elección de un magistrado a la Corte Suprema deben seguirse patrones bien establecidos de conducta moral, capacidad de trabajo, experiencia y calificaciones para el cargo. Pero hay factores políticos que desestiman estas condiciones y priorizan en el nominado otra condición para ellos más importante, una afiliación política compatible con el partido que está en el poder, en detrimento de la calidad y justeza de las decisiones que la Corte Suprema pueda tomar en el futuro.
Si bien un presidente liberal buscará nominar a un juez liberal, un presidente conservador buscará nominar a un juez conservador, sin que en ambos casos se tenga en cuenta la más importante de las prioridades: los intereses del pueblo que, generalmente, no corresponden cien por ciento a ninguno de los dos casos. La Corte Suprema no puede ser partidista y sus miembros tienen que estar capacitados para interpretar la Constitución de la nación correctamente, no de acuerdo a sus tendencias políticas. Debido a los defectos humanos, lamentablemente esto no se cumple y a lo más que podemos aspirar es a un equilibrio entre demócratas y republicanos a la hora de elegir un nuevo juez para la Corte Suprema.
Una correcta interpretación de la Constitución es de especial importancia, ya que a través de ella se busca dar un sentido a las normas fundamentales de la convivencia política nacional. Además, dada su peculiar característica de norma suprema del ordenamiento jurídico, de su correcta y justa interpretación depende la vigencia de las demás normas.
José M. Izquierdo
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2017, 6:12 a. m. with the headline "Batalla en la Corte Suprema."