Cartas

Colorado y el suicidio asistido

Colorado, después de Oregón, Washington, Montana, Vermont y California, es el sexto estado de la nación en aprobar la muerte digna o suicidio asistido. Este controversial tema va imponiéndose en algunos países en Europa y algunos estados en Estados Unidos. Posiblemente, con él sucederá lo mismo que con similares: el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización de la marihuana para usos medicinales…, que después las personas terminan comprendiéndolos y apoyándolos.

Los ciudadanos de Colorado fueron a las elecciones de noviembre del 2016. A través de las urnas quedó ratificado que “los votantes quieren leyes que ayuden a morir porque quieren tener todas las opciones posibles al final de la vida” [Ver El Nuevo Herald, 10 de febrero, Avanza un movimiento nacional por el derecho a una muerte digna. Colorado es el sexto estado en permitir esta práctica].

En Colorado fue importante el siguiente hecho. “Brittany Maynard, de 29 años y quien padecía un cáncer cerebral terminal, se convirtió en la poderosa cara pública del movimiento en 2014. Debido a que su California natal no lo permitió en ese momento, Maynard se mudó a Oregón para recibir la prescripción letal que utilizó para poner fin a su vida”. Fue necesario que esta sufriente persona haya tenido que acudir a otro estado para recibir los beneficios de esta ley.

La ley de Colorado, “basada en la ley de Oregón de 1997, requiere que los pacientes hagan dos peticiones verbales con 15 días de diferencia y una solicitud escrita, observada por dos testigos, para obtener una medicación letal. Dos médicos deben afirmar que al paciente le quedan seis meses o menos de vida”.

Es significativo que los familiares de quienes fallecen dignamente se convierten en activistas de la causa, como sucedió con “el esposo de Maynard, Dan Díaz, [quien] ha pasado los últimos dos años instando a otros estados a dar esa opción a los pacientes.

Holanda aspira a más, todavía sin resultados, donde “un grupo de intelectuales y políticos reunidos bajo el lema “Por voluntad propia”, había logrado reunir más de 125,000 firmas para exigir al parlamento que legislara al respecto. “La vida es un derecho, no un deber. Y la ayuda al suicidio debe legalizarse, a partir de los 70 años para las personas que no desean seguir viviendo” [El País, 26 de diciembre del 2013].

Jesús Lázaro

Miami

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