Una nueva forma de racismo
La elección del primer presidente afroamericano en EEUU demostró que el racismo estaba más vivo que nunca, pero sobre todo vivo en las instituciones del estado y en las estructuras políticas, que no era solo una cuestión de grupos minoritarios de supremacía blanca o de los residuos del KKK, sino que es aún hoy algo inherente a la América blanca y profunda, una expresión de su lucha por mantener su poder de más de 200 años y que la porfiada demografía empieza a cambiar.
Al mismo tiempo, el sistema occidental nos presenta una nueva forma de racismo que padecen importantes grupos de la sociedad a los que se le priva de significatividad. Las diferencias, derivadas de la desigualdad política o la explotación económica, son naturalizadas y neutralizadas bajo la forma de diferencias culturales, en los diferentes estilos de vida, que son algo dado y no puede ser superado, solo tolerado.
José A. Martínez
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015, 2:00 p. m. with the headline "Una nueva forma de racismo."