El nuevo mundo
La tecnología y las ciencias en general arremeten contra nosotros y no nos dan respiro. Nos obligan a pensar con una profundidad y aceleración antes no necesarias e inimaginables. Hay un mundo nuevo que nace, se multiplica y nos impone una nueva visión integral de las relaciones humanas a nivel global. En el futuro, quizás todavía distante, no seremos un país sino un planeta; o nos destruiremos antes.
En el mundo musulmán, las intransigencias que se derivan de sus cánones religiosos son un obstáculo al proceso evolutivo. Seguirán las guerras típicas o atípicas por un tiempo, no sé cuánto, pero no están destruyendo su futuro sino su pasado. Después se incorporarán. África negra, en su adolescencia precipitada, necesita de un mundo unido dispuesto a hacer menos devastador su paso a la adultez.
En lo que llamamos el mundo occidental, la resistencia es fuerte. Mientras Asia avanza, quizás, por caminos tortuosos y desiguales, pero avanza, Europa, asediada por grupos que la añoran solo blanca y los Estados Unidos, donde amplios grupos, casi totalmente blancos y víctimas de los bruscos cambios que la nueva era nos impone, luchan por regresar a un pasado que ya no volverá. Estos grupos intentan, quizás inconscientemente, destruir las bases del futuro.
En los Estados Unidos lograron elegir a la presidencia de la Nación a uno de los suyos, o así creen. Su elegido intenta, con demagógicas palabras más que con hechos, retrasar el paso que nos lleva al futuro imprescindible. No podrán impedirlo, pero si pudieran, nos sacarían de la punta y nos convertirían en simples seguidores. El futuro nos acecha.
Raúl Sorondo
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2017, 8:07 a. m. with the headline "El nuevo mundo."