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Cartas

Aprendiz de mago

El presidente Donald Trump en camino al Marine One en la Casa Blanca el 20 de marzo.
El presidente Donald Trump en camino al Marine One en la Casa Blanca el 20 de marzo. The Washington Post

“Nuestro señor presidente” (por la gracia de los colegios electorales, y no por el voto popular) inició su mandato acumulando mentiras sobre mentiras y con cambios inesperados y radicales en sus opiniones que desconciertan, a pesar de haberlas reiterado una y otra vez hasta el cansancio. No obstante, y hay que reconocerlo, ha ido cumpliendo con sus partidarios con parte de sus promesas, sin importarle el costo social de las mismas: en unas ha tenido éxito, y en otras ha fracasado rotundamente –aunque, como era de esperar, el “culpable” siempre es otro–; y en ambos casos, para referirse a su gestión o a su capacidad personal empleando siempre superlativos –no estoy seguro si para convencer a los demás o convencerse a sí mismo.

El “gran negociador”, el “salvador” esperado, quien libraría a Washington de la influencia de Wall Street –hoy Wall Street es su gabinete–, ha dado todos los pasos de un aprendiz de mago: buscar un chivo expiatorio –los emigrantes indocumentados; cubrir posiciones básicas en todos los campos que apoyen las “agendas” de sus partidarios –recordemos solo los casos de la secretaría de Educación o, el más reciente, el juez de la Suprema Corte, forzando las normas procesales–; y cuando su popularidad llegó a los niveles más bajos en la historia de los presidente en sus 100 primeros días: el ataque a Siria elevó su popularidad al 56 por ciento de aceptación del 35 por ciento que tenía –una guerra siempre ayuda en estos casos–, seguido por el lanzamiento de la más poderosa bomba convencional en el mundo, y un posible conflicto en Corea.

Hoy, la opinión pública, alimentada por la prensa, se centra en estos temas que sin dudas son importantísimos, y tendemos a olvidamos de otros temas, como el caso del general Flynn, de Nunes y ni prestamos atención a las declaraciones contradictorias de sus más altos funcionarios, tanto en la política interna como en la internacional. Hablando de funcionarios y ex funcionarios: para el Señor “presidente” cualquier persona puede ser, más o menos, útil pero no irreemplazable –lo cual es cierto–, pero sería conveniente que recuerde que esto aplica incluso a él.

Manuel Regueiro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2017, 3:17 p. m. with the headline "Aprendiz de mago."

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