La libertad tiene un precio
En un mundo tan convulso donde se decide el futuro de la humanidad, hay que reflexionar con la cabeza fría y apartarse de los esquemas ideológicos y la propaganda dirigida a influenciar nuestras decisiones. “La libertad tiene un precio”, una cuota de sacrificio, lo pagas o la pierdes. Los teóricos filosofando nos dicen para aplacar nuestra ira y descontento con la peligrosa actualidad, que “el problema es ideológico”, no podemos resolverlo por la fuerza. Correcto, el problema es en su base ideológico. Pero mientras la democracia predica que todos tienen derecho a elegir su camino y le permite a sus enemigos hacerlo, los enemigos de la libertad y la democracia nos dicen que solo hay espacio para ellos, que si no aceptas su ideología y sus reglas, no tienes derecho a permanecer en este mundo.
Permitir y aceptar durante décadas los “derechos” de un enemigo que no nos respeta, no los ha debilitado, hoy son más fuertes militar y económicamente que antes, más insolentes, agresivos y más peligrosos. Mientras, nosotros hemos cedido nuestras posiciones y descuidado nuestra defensa, nuestros enemigos se han fortalecido. Irán, Corea del Norte, Rusia, grupos terroristas y gobiernos antidemocráticos, dictatoriales y represivos, se han instaurado perpetuamente en el poder usando las reglas y las grietas de la democracia, o mediante el chantaje político, la amenaza y la fuerza, haciendo más difícil, costoso y peligroso, enfrentarlos hoy que antes.
Salimos de nuestros países al exilio buscando la libertad y la democracia que habíamos perdido, pero con el tiempo lo olvidamos y olvidamos también los métodos que utilizaron los regímenes totalitarios y dictatoriales, cuando nos sometieron y sometieron nuestros países con doctrinas dogmáticas y represivas, sin respetar la democracia y nuestro derecho a ser libres. Hoy pensamos equivocadamente que en otras partes es diferente y no es así, la historia se repite.
Decisiones políticas equivocadas cuando surgía el nazismo en Alemania, cuando triunfó la “revolución” castrista en Cuba, cuando tomó el poder Hugo Chávez en Venezuela y existen muchos otros ejemplos similares en la historia, causaron después muchos sufrimientos, miseria y dolor a esos pueblos.
Solo un país fuerte militar y económicamente, con clara visión y valentía política, puede hacerse respetar ante enemigos ambiciosos y temerarios como los que enfrentamos hoy. Luchar por la preservación de nuestras conquistas y liderazgo mundial, que preserven nuestra libertad y nuestra democracia tiene un precio. Depende de una actitud valiente y clara sobre la política correcta a seguir. En la medida que estemos dispuestos a pagar ese precio y enfrentar ese reto, es la medida en que aseguramos nuestra libertad, la democracia, la paz y el futuro de nuestras familias y nuestra nación.
José M. Izquierdo
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2017, 2:27 p. m. with the headline "La libertad tiene un precio."