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Cartas

Un nuevo apéndice

La tecnología avanza a pasos agigantados y cada día salen productos al mercado cada vez más sofisticados.

Lo que antes ni siquiera existía, cuando aparece, se vuelve insustituible, como por ejemplo, los celulares y las computadoras, entre muchísimos inventos más.

El negocio de los teléfonos celulares se ha diseminado por todo el mundo a tal extremo, que hoy parecen apéndices de los seres humanos, sin los cuales no pueden subsistir.

Este mercado, en una ofensiva sin precedentes, ha lanzado modelos y ofertas tentadoras como el de acceder a diez celulares destinados a la familia para que se comuniquen entre ellos, a precios reducidos y llamadas ilimitadas. Por lo tanto, no es raro ver niños utilizando estos artefactos que, además, tienen cantidades de aplicaciones inimaginables.

Hace relativamente poco tiempo, sobrevivíamos tan sólo con los teléfonos de las casas y los públicos. Pero hoy, parece que nadie puede subsistir sin los celulares, los cuales han roto el diálogo personal.

Es que hoy en día no podemos quedar “incomunicados” gracias a los teléfonos celulares, pero la verdad es que hemos llegado a un nivel de aislamiento tal, que las conversaciones personales se han reducido al punto de que los amigos que antes se encontraban para dialogar y disfrutar de un rico y aromático café, han quedado en la historia.

Para los niños se han convertido en un juguete más, y es probable que en poco tiempo, el aparatico tan novedoso y preciado termine tirado debajo de una cama, maltrecho y sin pilas porque ha salido un nuevo modelo con más y mejores aplicaciones.

Como estamos viviendo en una sociedad de consumo, no tenemos ningún reparo en seguir haciendo basura, porque no tenemos la menor idea de a dónde van a parar todos los desperdicios que ayudamos a crear con toda esta maraña de artefactos que se empeñan en fallar demasiado pronto y entonces, hacen que nos cansemos de ellos, porque todos somos exigentes e impacientes y se nos borra de un plumazo el entusiasmo cuando se produce un desperfecto.

En realidad, los celulares no siempre favorecen la comunicación, por el contrario, se caracterizan por interrumpir conversaciones, nos quitan la libertad de darnos el lujo de perdernos por un rato y que nadie nos pueda localizar, porque no bien salimos de nuestras casas cuando ya están sonando porque todos se tienen que saber dónde estamos y a dónde vamos.

El uso de los celulares con moderación y responsabilidad está bien, pero cuando se abusa de ellos, se pueden convertir en un serio peligro, sobre todo cuando se está conduciendo un vehículo.

José M. Burgos S.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de mayo de 2017, 1:51 p. m. with the headline "Un nuevo apéndice."

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