Castigo al trabajador
Las personas que trabajan y pagan impuestos son las que hacen que el país prospere. Al mismo tiempo, ahorran lo que les sea posible para educar a sus hijos cuando se gradúen de la segunda enseñanza y asegurar que puedan tener una vejez sin penurias. Parte de ese dinero que adquieren con sudor y esfuerzo, se les deduce para los impuestos que después los gobernantes utilizan en diversos programas.
Pero mi familia jamás ha podido beneficiarse de los múltiples programas sociales de ayuda, debido a que hemos trabajado y los trabajadores son considerados ciudadanos de segunda clase por los gobernantes. Somos los esclavos que dan la riqueza que otros disfrutan.
Nosotros llevamos 63 años de casados, estamos retirados y por los últimos 8 años no hemos recibido un aumento en los pagos del Seguro Social. En tres de ellos y en los otros cuatro años ese aumento no ha alcanzado para cubrir la mitad del aumento al alquiler.
Mi suegro no se retiró hasta los 78 años de edad. Cuando el suplemento al Medicare se elevó sustancialmente, fue a la agencia estatal para pedir ayuda del Medicaid, la cual fue negada porque recibía alrededor de mil dólares mensuales del Seguro Social, o sea, que había trabajado mucho y se le castigaba por ello.
Ahora mi nieta ha pedido un préstamo estudiantil al gobierno y una beca, pero fueron negados porque su padre, retirado después de 30 años de servir como guardador del orden, tiene ingresos altos sin considerar sus gastos de hipoteca, seguros e impuestos de su casa. Lo que sí es seguro es que se le podrá dar esos servicios a personas que sus padres no siempre han trabajado o quizás nunca.
Olga González-Paban
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2017, 3:22 p. m. with the headline "Castigo al trabajador."