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Cartas

Del lobo varios pelos

Al presentar al presidente Trump en relación con cambios en la política hacia Cuba, el senador Marco Rubio dijo: “En todas las ocasiones en las que el presidente hablaba de Cuba, hablaba de la Brigada 2506. Unas pocas semanas antes de la elección presidencial, el entonces candidato Trump visitó el museo de la Brigada, donde recibió el respaldo de la organización, primera vez que esto ocurría. Recordamos que hace casi 60 años un grupo de jóvenes se ofrecieron de voluntarios para pelear o morir en busca de libertad para su patria. Fue un enorme sacrificio y quizás muchos pensaron que no tendrían otra oportunidad de hacer algo por su causa. Deseo que ellos sepan que 60 años después han logrado hacer algo. Sus esfuerzos han sido imprescindibles en el logro de este día”.

En la ocasión en que Humberto Díaz Argüelles “el Chino”, me pidió ayudara en su candidatura para presidir la organización Veteranos de Bahía de Cochinos, explicó que su deseo era que los participantes en la fracasada acción de la Brigada 2506 regresaran a tener relevancia dentro de las nuevas generaciones con interés en nuestra Patria, Cuba. Las palabras del senador Marco Rubio hicieron realidad la ambición de nuestro amigo “el Chino” Argüelles. Es obvio que la decisión de apoyar oficialmente a un candidato por primera vez, y la visita de este a nuestro museo impactó a Donald Trump.

El viernes pasado, anunció su política hacia la tiranía castrista en un fuerte y claro discurso utilizando su hipérbole que ya conocemos de que estaba “anulando todas” las medidas tomadas por el anterior presidente Obama. La realidad es otra. Aunque los detalles de las regulaciones nuevas están por conocerse, parece ser que la Embajada y las puertas diplomáticas seguirán, los permisos a aerolíneas y cruceros de viajar a la isla continuarán, al igual que las remesas y los viajes a Cuba de los nacidos allá antes o después del Fidelato. Sí se prohibirán los negocios con las empresas controladas por los militares y los viajes turísticos regresarán a las medidas anteriores, con fuertes restricciones a los alojamientos y establecimientos que visiten.

La idea es ayudar a los del pueblo que deseen establecer pequeños negocios sin que los tiranos lucren.

Del lobo varios pelos, pero todavía falta mucho para lograr un total ahogo de la economía, que sin la ayuda de Venezuela no puede mantenerse.

Se pretende diferenciar a los cuentapropistas de las empresas oficiales del castrato. No existe tal diferencia. La mayoría de paladares, cabarets y habitaciones rentables sobreviven por sus contactos con el régimen, sobornos a estos o autorizados como “operarios”, licencia que depende totalmente de los tiranos y sus fuerzas armadas. No les costará trabajo “disfrazar” sus negocios como “del pueblo”.

Veremos en los próximos meses las reglas que controlarán esta nueva política y si en el futuro se elimina la falsa Ley de Ajuste Cubano, se permite solamente ayuda a los familiares de forma directa, se liberan verdaderamente a los nuevos empresarios con acceso a préstamos bancarios, a expansiones, venta y compra en distintos distribuidores y se limitan los exagerados impuestos que se exigen ahora. Quizás entonces dejemos al lobo pelón.

Fernando J. Milanés

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2017, 7:12 a. m. with the headline "Del lobo varios pelos."

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