Cartas

La patria olvidada

El tiempo borra la historia o la tergiversa, por eso todos los que participamos en esa época heroica donde tratamos de evitar que el comunismo o mejor dicho el castrismo se impusiera en nuestro país tenemos la obligación de escribir para que las nuevas generaciones no olviden esa historia donde muchos hombres fueron fusilados y otros condenados a largos años de prisión.

Perdimos la guerra contra el comunismo castrista porque fuimos abandonados por el presidente Kennedy mientras Castro tenía el apoyo de la Unión Soviética.

Esa patria buena y alegre donde no existía el odio ha sido sepultada por los hermanos Castro y sus secuaces por medio de una cruel represión y promesas incumplidas con el silencio o la complicidad de las llamadas democracias del continente que llevó a la cárcel o al paredón de fusilamiento a todos que le exigimos que cumpliera sus promesas democráticas que ratificó, mintiendo como siempre, en el discurso que pronunció el primero de enero de 1959 en Santiago de Cuba.

“Libertad de prensa hay ahora, porque sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba. Quien dice libertad de prensa, dice libertad de reunión; quien dice libertad de reunión, dice libertad de elegir sus propios gobernantes libremente. Ahora hablará el que quiera, bien o mal. Habrá libertad absoluta porque para eso se ha hecho la Revolución; libertad incluso para nuestros enemigos; libertad para que nos critiquen y nos ataquen. Seguiremos solo una norma: la norma del respeto al derecho y a los pensamientos de los demás”.

Todo lo que dijo fue una mentira y una traición a los que lo ayudaron a que tomara el poder como los que se le unieron en la Sierra Maestra y los que fueron asesinados por la policía del sargento Batista.

Tantos años de mentiras y de crímenes han convertido al pueblo cubano en ovejas apacibles que se han acostumbrado a pasar hambre y a robarle al Estado lo que el Estado les roba a ellos, que en Cuba llaman “resolver”. Toda esa tragedia se hubiera evitado si el sargento Batista no hubiera dado el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 y si el presidente Carlos Prío hubiera tenido el valor ese día de defender con su vida la Constitución de la república.

Recordemos siempre que sin un 10 de marzo no hubiera habido nunca un primero de enero.

La lucha por la libertad de nuestra patria no ha terminado, porque nunca nos rendiremos ante el enemigo mientras tengamos un hálito de vida. Todavía tenemos clavados en nuestros oídos los gritos de “Viva Cuba Libre” y “Viva Cristo Rey” de los que enfrentaban el pelotón de fusilamiento.

Estamos llenos de canas y de arrugas en la cara, pero mantenemos el mismo coraje de la juventud y dispuestos como ayer a dar la vida por liberar a nuestra patria de los opresores.

No sabemos cuándo esa pesadilla que pesa sobre el pueblo cubano termine, pero no olvidemos que la libertad es inmortal y como el Ave Fénix renacerá de sus cenizas aunque espero que no sea a los 500 años como se describe en ese mito. Cuando ese momento llegue la espada de Damocles caerá sobre las cabezas de los culpables.

No incitaremos a la venganza, pero sí a la justicia porque sin ella no puede haber reconciliación.

Hiram González

Movimiento 30 de Noviembre

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