Basta ya en Venezuela
Lo mejor de la juventud venezolana se desangra y muere valientemente en las calles protestando pacíficamente y legalmente contra un régimen que no le garantiza nada, absolutamente nada.
Quiero hablar de lo más sagrado que es la libertad, la independencia y la soberanía de este hermano país latinoamericano. Da lástima la OEA, que no llega a ningún lado con sus simbólicas condenas que nadie cumple y todos irrespetan de manera flagrante. Luis Almagro, el secretario general de la OEA, está lleno de buena voluntad y deseos, pero no tiene elocuencia en lo que plantea y aunque algunos los apoyan, porque están convencidos de la enorme crisis humanitaria, no logró la mayoría necesaria para una condena enérgica que obligue al régimen a sentir la presión internacional. Ni es elocuente Almagro en todo lo que lee, ni convence a nadie con todas las evidencias, en fotos, vídeos, noticieros, marchas pacíficas. ¿Qué más necesita Almagro?
La épica postura de la oposición, integrada por todos, jóvenes, mujeres, ancianos y niños, sí, niños, que han sido alcanzados por proyectiles de la Guardia Nacional Bolivariana y por bombas de gases lacrimógenos lanzadas de manera indiscriminada y cruel contra un pueblo que lo único que hace es apegarse a sus derechos y a la Constitución (chavista por cierto). De nada vale la OEA, las protestas espontáneas del pueblo heroico y rebelde que se lanza a las calles y lo entregan todo por alcanzar un Estado de Derecho donde la seguridad, la justicia y la libertad en su expresión más limpia y pura lleguen a todos los rincones.
Se necesita mucho más, el repudio mundial, para que se respeten los derechos humanos, la libertad de expresión y no condene a prisión injustamente a valientes patriotas por pensar y hablar diferente al régimen totalitario que pretenden institucionalizar en Venezuela a través de una vil y traidora Constituyente de espaldas al pueblo. ¿Hasta cuándo tenemos que esperar por la condena del Papa Francisco, la reacción de los gobiernos democráticos de América Latina, la respuesta de condena enérgica y viril de los partidos Demócratas y Republicanos de EEUU...
Todos debemos ponernos de pie y no callar ante tanto abuso de poder e impunidad. todos unidos alzar la voz, gritar por que cese la fuerza brutal de la que es víctima el heroico pueblo venezolano.
José Martí decía que “ver en silencio un crimen, es cometerlo”. En Venezuela está en juego todo. La libertad o la opresión, la democracia o el totalitarismo proletario, la riqueza o la pobreza, el bienestar o el hambre y la mendicidad de todos. No hay excusas para no apoyar al gigantesco esfuerzo que día a día libra el mil veces heroico pueblo de Bolívar ultrajado por un reducido grupo que está en el poder para oprimir y masacrar a una inmensa mayoría que prefiere morir en las calles a quedarse en las casas y soportar tanta infamia, yugo, totalitarismo y opresión.
Basta ya de injerencia en los asuntos internos de Venezuela por parte del régimen de Cuba. Basta ya de ser tolerantes con los títeres que, desde La Habana, hoy se sostienen a base de sangre y muerte. Basta ya de ese silencio cómplice por Latinoamérica y sus presidentes. Basta ya de imponernos dictaduras y regímenes autoritarios que lo único que saben hacer es reprimir, matar y ahogar en sangre a una juventud que se rebela y resiste al yugo opresor. ¡Basta ya! Por Venezuela y su bravo pueblo que es y será ejemplo y faro de libertad para todo un Continente que la observa con orgullo y estará siempre a su lado en el triunfo definitivo sobre el tirano de Nicolás Maduro que servilmente la oprime cumpliendo órdenes desde Cuba (entiéndase, el régimen actual).
Y que la apoyen en su reconstrucción. Son necesarios nuestra solidaridad y apoyo ahora, que es cuando lo necesita su aguerrido y combativo pueblo. Ejemplos y nombres en nombre del pueblo hay muchísimos. Sus ochenta y tantos días en las calles y sus más de 77 jóvenes muertos en toda Venezuela hablan de su valentía y entrega, de su patriotismo diario cumpliendo con el deber sagrado de hacer su Patria libre del yugo colonial cubano.
Que la sangre derramada no sea en vano y que la misma señale el camino de la victoria definitiva.
Más temprano que tarde será libre. Que no pase un día más, porque irónicamente y de manera trágica, cada día muere un joven más, un niño más que no pudo llegar a ser adulto. Que sus padres no podrán darle un beso, o asistir a una graduación de fin de curso, un hogar donde la felicidad nunca podrá ser completa por el luto dejado de un querido ser que ahora reposa en los brazos de la Patria agradecida.
¡Basta ya de tanto dolor y muerte! ¡Viva Venezuela y su ejemplo! Que de Norte a Sur y de Este a Oeste haya un solo grito y un solo clamor de libertad y justicia, no más sangre derramada de jóvenes y niños que solo aspiran a un futuro mejor.
Apoyemos con toda nuestras fuerzas el ejemplo que ese increíble pueblo nos está regalando a todos. ¡Venezuela vencerá!
Leonardo González
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de junio de 2017, 7:50 a. m. with the headline "Basta ya en Venezuela."