Venezuela: hechos, no palabras
El 30 de julio de 2017 marca el inicio de una intensa incertidumbre con respecto al destino del hermano pueblo venezolano; una incertidumbre acompañada de una insólita y aparente impasibilidad internacional, cuya única actitud, hasta el momento, es denunciar la ilegitimidad de la asamblea constituyente impuesta por el presidente Maduro con el correspondiente “no reconocimiento” de la misma.
Los 117 asesinatos perpetrados por la fuerza pública venezolana con la aprobación del régimen opresor madurista, demanda una acción punitiva mucho más enérgica y eficaz por parte de la ONU y de la OEA y, naturalmente, de los Estados Unidos.
La recalcitrante posición del gobierno venezolano y el continuo y diario uso de la violencia contra el pueblo manifestándose en forma pacífica, han cerrado las puertas del uso del diálogo y la vía diplomática.
En el pasado y en situaciones similares, y posiblemente menos trágica por las que está siendo víctima el pueblo venezolano, la ONU hizo uso de la fuerza militar de los “cascos azules” para restablecer el orden y la paz. La renuencia al uso de tal fuerza en el caso de la actual crisis venezolana, es una actitud incongruente con los fines de un organismo internacional creado como garante y defensor del bienestar de los pueblos del mundo.
En el caso de Venezuela, la intervención está ampliamente justificada para impedir una segunda Cuba en Hispanoamérica con otra indefinida dictadura socialista-comunista cuyas consecuencias es la comprobada desestabilización en el orden político, social y económico. Pero mucho más importante, la única forma de poner fin y castigar los crímenes de lesa humanidad.
Se ha demostrado hasta la saciedad que el uso de penalidades financieras, bloqueos, embargos, congelamiento de bienes bancarios, anulación de visas, etc., etc., impuestos contra los gobiernos dictatoriales, han sido medidas ineficaces, una vez más, el ejemplo de la dictadura cubana, la más longeva de la historia de América en camino a la perpetuidad.
Con hechos, no con palabras y simples denuncias, la comunidad internacional tiene que estar al lado del sufrido pueblo venezolano.
Jaime A. Pérez Singla
Decano
Colegio de Abogados de La Habana (en el exilio)
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2017, 5:40 p. m. with the headline "Venezuela: hechos, no palabras."